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Día Mundial de la Fibromialgia: 12 de mayo

Desde 1993 se conmemora el Día Mundial de la Fibromialgia con el objetivo de informar y sensibilizar a la población sobre estos síndromes de sensibilidad central, así como sobre la realidad y necesidades tanto de los afectados como de sus familiares.

La fecha elegida para la celebración de la efeméride –12 de mayo– conmemora el nacimiento, en el año 1820, de Florence Nightingale, considerada una de las pioneras de la enfermería moderna.

¿Qué es la Fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad reumática crónica que se caracteriza por dolor generalizado del aparato locomotor que se acompaña por cansancio intenso, disminución de la capacidad funcional, alteraciones cognitivas y del sueño, síntomas funcionales en diversos órganos y mal estado de ánimo.

Esta patología puede presentarse a cualquier edad, sin embargo es mucho más prevalente en las edades medias de la vida y se considera la causa más frecuente de dolor musculoesquelético.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas más frecuentes son:

Dolor muscular: también conocido como mialgia, que aparece de forma crónica y puede prolongarse durante más de tres meses. Este dolor es difuso, inespecífico y afecta a muchas partes distintas del cuerpo. El dolor en la fibromialgia tiene algunas peculiaridades como alodinia (dolor por estímulos no dolorosos), hiperalgesia (dolor mayor de lo normal en relación al estímulo doloroso) y persistencia (está presente durante más tiempo de lo habitual).

Fatiga y cansancio: ambos síntomas aparecen al realizar poco esfuerzo, o ninguno, y no siempre desaparecen al descasar.

Rigidez: a pesar de que la rigidez puede aparecer como un síntoma de otras enfermedades reumáticas, al igual que la fatiga y el cansancio, tiene una serie de peculiaridades que la diferencia de otras patologías como la artritis reumatoide, la artrosis o el lupus.

En esta situación los pacientes pueden presentar entumecimiento, calambres en las piernas, sensación de hinchazón, agarrotamiento, contracturas musculares, movimientos involuntarios, temblor y sensación de bloqueo.

Trastorno del sueño: las personas que padecen fibromialgia pueden manifestar problemas para conciliar el sueño, suelen despertarse repetidamente durante la noche e incluso el sueño puede no ser reparador.

Deterioro cognitivo: este padecimiento puede dificultar que el paciente procese la información, la memorización o que se exprese verbalmente de forma adecuada.

La ansiedad y la depresión también suelen vincularse con esta enfermedad. Sin embargo, los especialistas no pueden determinar si se producen antes, como consecuencia de la enfermedad o aparece en el trascurso de la misma.

Además, existen muchos síntomas relacionados con trastornos gastrointestinales, como el intestino irritable o la hernia de hiato, trastornos muscoesqueléticos, como el síndrome del túnel carpiano, metabólicos (hipotiroidismo) y autonómicos (mareos, vértigos, hipotensión, etcétera).

Por último, estos síntomas pueden provocar que a menudo la fibromialgia se confunda con la polimialgia reumática, una patología que se caracteriza por dolor con impotencia funcional y rigidez. No obstante, a diferencia de la fibromialgia, la polimialgia reumática es una enfermedad inflamatoria que produce alteraciones en los análisis de sangre y tiene pruebas diagnósticas y tratamientos específicos.

¿Cómo diagnosticarla?

Su diagnóstico se realiza mediante la exploración clínica del paciente y por la existencia de diferentes síntomas, como dolor, rigidez o trastornos del sueño, sin que exista una explicación alternativa que justifique que se trata de otra enfermedad.

Aunque el resultado del examen físico general suele resultar normal y en la actualidad no hay ninguna prueba de imagen o laboratorio que confirme el diagnóstico, los análisis pueden ayudar a descartar otras enfermedades como el lupus, el hipotiroidismo o la artritis reumatoide.

¿Cuál es su tratamiento?

Los tratamientos de la fibromialgia no son curativos, ya que se desconocen sus causas, por lo que solo se centran en aliviar los síntomas de los pacientes.

Antes de comenzar el tratamiento los expertos deben asegurarse de que el diagnóstico es el correcto; después, los especialistas procederán a explicarles a los pacientes en qué consiste la enfermedad y qué está pasando exactamente. Por último, deberán implicarlos en el abordaje y en las terapias mediante pautas vitales positivas, deporte y tratamiento farmacológico.

Con información de CuídatePlus.

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