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Cuándo renovar la ropa de cama

Es necesario lavar toda la ropa de cama con agua caliente cada semana

Muchas amas de casa no saben con qué frecuencia lavar ni renovar su ropa de cama y este aspecto es primordial, ya que la salud de la familia también se ve involucrada.

La cama es uno de los lugares preferidos de los microbios y aunque a simple vista no se ven, existen bacterias, hongos, piel muerta y demás sobre sábanas, edredones, cobijas, almohadas y sus respectivos cobertores.

Según una investigación de la Universidad de Kingston en Inglaterra, una cama promedio alberga hasta 1,5 millones de ácaros responsables de alergias.

La Clínica Mayo recomienda lavar todas las sábanas, fundas de almohada y de colchón cada semana. Para mejores resultados aconseja hacerlo con agua caliente para eliminar ácaros, además de detergente.

Beatriz Pacheco, diseñadora de hogar de Almacenes De Prati, explica sobre el cuidado que les demos a estas prendas dependerá su tiempo de vida útil, por lo que puede variar desde 6 meses a 5 años, aproximadamente.

“Los sintéticos son un poco más resistentes a los lavados y secados, pero un algodón es mucho más suave y amigable para personas alérgicas, también se pueden lavar y secar con facilidad, pero a una temperatura adecuada”, recomendó.

Agregó que si utilizamos constantemente la misma ropa de cama, requerirá de mayor frecuencia de lavado y por ende se puede deteriorar más rápido. Esto es más común en las sábanas. En cuanto a los colchones, pueden llegar a durar 10 años siempre que lo cuidemos con un protector y pongamos una base para evitar que se deforme. Las almohadas, si son sintéticas, se pueden lavar con facilidad cada 3 meses.

Consecuencias del uso prolongado de la ropa de cama

La falta de aseo en la ropa de cama puede traer graves consecuencias. Si tienes algún corte o herida, se incrementa el riesgo de desarrollar infecciones. Además, puedes contraer diversidad de hongos que se transmiten con mucha facilidad por medio de los textiles. Por ejemplo, el pie de atleta.

A simple vista pueden parecer pulcras, pero después de cuatro días de uso las sábanas comienzan a emanar olores desagradables. Ese es un indicio de que hay que cambiarlas. Las almohadas no se pueden dejar por fuera. Cada 30 o 35 días es preciso meterlas en la lavadora. El resto del tiempo conviene mantenerlas con un cobertor y una funda. Esta última será la pieza que mudarás con más regularidad.

¿Cómo cuidarla?

Como nos dicta la lógica, el uso repetitivo del mismo edredón, sábana o colcha acelerará su desgaste. Pero si se tienen varios juegos, es posible que se mantengan por hasta cinco años. Sin duda conviene elegir piezas de algodón, que destacan por su suavidad.

Específicamente las de algodón peinado son una caricia para la piel, aportan volumen, y son más brillantes y duraderas. Si es blanco conservará sus propiedades orgánicas, lo cual es maravilloso, pues denota mayor calidad. Si te confundes con el número de hilos, selecciona las que tengan más de 400 por pulgada. Son las más finas. 

Es cierto que las sábanas de algodón se arrugan demasiado. Si esto te molesta, tienes la opción de elegir sábanas de lino, poliéster, franela o percal. Escoge las de mejor tamaño según las dimensiones de tu cama. Ya sabes que las hay individual, matrimonial queen y king.

Glamour y estilo en la cama

Lleva el glamour a tu habitación utilizando una ropa de cama que se adapte a las nuevas tendencias de la moda. Si tus muros lucen tonos neutros, puedes jugar con los estampados. Incluye color en los cojines y edredones. No tengas miedo de probar. Encuentra tu estilo en estos tips.

Usa tonos fríos. Puedes apelar a un color pajizo con adornos florales que aporten alegría o, en su defecto, preferir matices verdosos o azules oscuros.

Pon atención a los detalles. Si te encanta el corte clásico, los edredones bordados y de fondo blanco te encantarán. Podrás combinarlos sin problemas y son totalmente atemporales.

Busca el equilibrio. Los tonos suaves o neutros como los grisáceos o níveos resaltarán la exquisitez de los estampados. Para los días de frío, nada tan abrigador como una funda nórdica.

Aprovecha un poco de brillo. Las fundas de colores metálicos se alzan como favoritas. No obstante, los tonos terrosos funcionarán igual de bien para las fechas otoñales o invernales.

No pierdas de vista la sencillez. Los diseños lisos están causando furor desde el 2018. Puedes decantarre por unas sábanas negras, marrones o grisáceas.

Emplea almohadones para resaltar. Fusiona piezas rectangulares, circulares y cuadradas. Los tonos pálidos y los bordados distinguen las más tradicionales, pero encontrarás otras variantes en marrón, negro o gris que compaginarán con tus fundas metálicas.

Fuente: Vivir Hogar República

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