El gobernador Miguel Barbosa, regresó a Casa Aguayo, no en silla de ruedas ahora en su féretro para recibir a los invitados que llenaron los patios y la entrada de Casa Aguayo con muchas flores.
Cerradas las calles de alrededor de la Casa de Gobierno desde afuera centenas de personas lo esperaban desde las 9 de la mañana, gente sencilla que llegó con flores sencillas para despedirlo, gente que había tenido” Martes Ciudadano” que fueron las jornadas de audiencias públicas donde resolvió múltiples problemas de la gente que en agradecimiento le llevaron flores.
En el homenaje, los mariachis de Santa Lucía, del Alto y la Banda Invisible, se sumaron a cantarle el rey, que Chula es Puebla y la Barca de Oro, para darle a su manera la despedida, como agradecimiento por haberles arreglo el Mercado del Alto y con música le dijeron que así lo querían despedir.
El Presidente López Obrador se marchó cerca e la 1 de la tarde y luego de las guardias de honor, salió la clase política y se abrieron las Puertas de la Casa Aguayo para toda la gente, pasaron lo mismo presidentes municipales, regidores, colonos, artistas y hasta el escritor español Fernando Savater.
Después de cinco horas de homenajes y guardias de honor, la Familia Barbosa Caballero, decidió marcha con los restos de Miguel Barbosa hacia Zinacatepec, su lugar de origén a la región de Tehuacán donde descansaran finalmente sus restos.











