El INEGI publicó la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral (EOPIBT) con resultados preliminares que permiten una lectura temprana del desempeño nacional en 2025. Según estos datos, el PIB durante todo 2025 creció apenas 0.7% en términos reales, cifra que supera algunas expectativas pero que refleja un ritmo muy bajo y el desempeño más moderado en varios años recientes.
Este resultado muestra las dificultades persistentes del país para recuperar el ritmo después de la desaceleración del periodo post-pandemia, situándose por debajo de tasas consideradas saludables para generar empleo y elevación de ingresos reales.
Este crecimiento se acompaña de variaciones trimestrales dispares a lo largo del año. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2025 la EOPIBT registró una caída de 0.3% tanto en términos trimestrales como anuales, impulsada principalmente por la contracción importante del sector secundario —que incluye manufactura y construcción— en contraste con el avance de las actividades primarias y un muy leve crecimiento de los servicios. Esto confirma que la economía sigue batallando con debilidades estructurales: la inversión sigue lenta, la productividad no repunta de forma consistente y ciertas industrias clave no logran revertir su tendencia negativa.
Estas cifras preliminares tienen implicaciones claras para la evaluación del desempeño económico de 2025. Un crecimiento anual de 0.7% es insuficiente para atender desafíos de largo plazo como la reducción de la pobreza, la creación de empleo formal de calidad y el aumento sostenido de productividad. Además, coloca al país en un contexto de crecimiento inferior al promedio esperado por instituciones internacionales y lejos de los rangos utilizados en ciclos de expansión típicos. Esta demanda de crecimiento anémico refleja también un entorno externo complejo, con menor demanda internacional y riesgos derivados de tensiones comerciales, así como de incertidumbre en política interna y reformas estructurales pendientes.
Mirando hacia 2026, las perspectivas de crecimiento del PIB mexicano son moderadas y variadas según las fuentes. El sector privado financiero elevó recientemente su pronóstico para el crecimiento del PIB en 2026 a alrededor de 1.25%, lo que indica cierta confianza en un repunte modesto, aunque todavía bajo comparado con estándares históricos.
Otras estimaciones, incluyendo algunas de organismos internacionales como el Banco Mundial, sitúan la expansión alrededor de 1.3%, reflejando riesgos persistentes asociados a la productividad y tensiones comerciales. Adicionalmente, los pronósticos oficiales del Banco de México contemplan un crecimiento para 2026 cercano a 1.1%, con amplios intervalos de incertidumbre. En conjunto, estas proyecciones sugieren un escenario de recuperación lenta pero positiva, condicionado a factores internos como el clima de inversión y reformas productivas, así como externos como la demanda de exportaciones y la estabilidad global.
En síntesis, la EOPIBT confirma un 2025 débil, con crecimiento bajo y retos estructurales, y plantea para 2026 una trayectoria de expansión moderada que requerirá políticas económicas activas para cimentar una recuperación más sólida.
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