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Claroscuro en el crecimiento del país. Control de inflación y expansión moderada

Las perspectivas económicas de México para la segunda mitad de 2026 muestran un panorama de claroscuros. Mientras el Banco de México identifica condiciones para que la actividad económica continúe expandiéndose y observa una trayectoria de inflación cada vez más favorable, organismos internacionales mantienen una visión más cautelosa sobre el crecimiento del país. En conjunto, estos indicadores reflejan una economía que ha logrado estabilizar los precios, pero que todavía enfrenta importantes desafíos para acelerar su ritmo de expansión.

Las minutas y comunicados del Banco de México destacan que la economía mexicana mantendría una trayectoria de crecimiento durante el segundo semestre de 2026, después de superar la contracción observada a principios del año. Asimismo, el banco central prevé que la inflación continúe descendiendo gradualmente y converja hacia su objetivo de 3% durante 2027, aunque advierte que persisten riesgos derivados del entorno internacional, la volatilidad financiera, las tensiones geopolíticas y la posible depreciación del tipo de cambio.

A estas expectativas se suma un dato alentador: la inflación anual de junio se moderó a 3.37%, su nivel más bajo desde finales de 2020 y dentro del intervalo objetivo de Banxico. La disminución respondió principalmente al descenso en los precios de diversos productos agropecuarios y consolidó tres meses consecutivos de desaceleración. Este comportamiento fortalece la expectativa de estabilidad de precios y brinda un mayor margen para preservar condiciones monetarias menos restrictivas en el futuro, siempre que la inflación subyacente continúe moderándose.

No obstante, el panorama del crecimiento económico sigue siendo motivo de preocupación. El Fondo Monetario Internacional revisó a la baja su pronóstico para México y redujo la expectativa de crecimiento del PIB en 2026 de 1.6% a 1.2%. Además, ajustó también la previsión para 2027, argumentando que, aunque las políticas internas podrían favorecer una recuperación gradual, la incertidumbre continuará limitando la inversión y la actividad económica. Este ajuste refleja un entorno internacional complejo, marcado por conflictos geopolíticos, volatilidad en los mercados energéticos y una recuperación global desigual.

En consecuencia, México llega a la segunda mitad de 2026 con una combinación poco habitual: una inflación prácticamente bajo control y perspectivas de expansión económica moderada, pero insuficiente para disipar las preocupaciones sobre el crecimiento de mediano plazo.

Las perspectivas para 2027 dependerán, en gran medida, de que la estabilidad de precios se traduzca en una mayor inversión privada, un mejor desempeño del mercado interno y un entorno externo más favorable. Si estos factores convergen, la economía podría recuperar un ritmo de crecimiento más sólido; de lo contrario, el país enfrentará el riesgo de prolongar un escenario de baja inflación acompañado de un crecimiento estructuralmente débil.

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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