Citlalitzin: el proyecto que impulsa a mujeres poblanas desde hace 30 años y hoy lucha por mantenerse
Durante 30 años, cientos de mujeres de comunidades marginadas en la Sierra Norte de Puebla encontraron en Citlalitzin una forma de generar ingresos a través de bordados y conservas artesanales.
Hoy, la organización lucha por mantenerse tras perder el 95% de los donativos que permitían mantener activos talleres, proyectos productivos y espacios comunitarios en el municipio de Aquixtla.
Actualmente, más de 100 mujeres encuentran cada mes la posibilidad de salir adelante en los proyectos impulsados por la asociación, que en este tiempo ha trabajado en 22 localidades, entre ellas Cuautieco, Atecoxco, Tlapizahuaca, Ayocuantla y Tlacuitlapa. Allí elaboran desde mole poblano, salsa macha y mermeladas hasta manteles, servilletas y delantales que posteriormente son comercializados en bazares y distintos espacios de la CDMX.
Para muchas de las participantes, esta labor representa una oportunidad de generar ingresos sin abandonar sus comunidades, al mismo tiempo que desarrollan habilidades laborales, fortalecen su autoestima y mejoran las condiciones de vida de sus familias.
En respuesta a la pérdida de financiamiento, la asociación recurrió al apoyo ciudadano mediante la campaña «Apoya a las mujeres de comunidades marginadas de Puebla» en GoFundMe, con una meta de 500 mil pesos, reflejando también cómo este tipo de iniciativas dependen del respaldo y solidaridad de la gente.
En Citlalitzin consideran que el impacto de este trabajo va más allá de lo individual, pues cuando una mujer logra independencia económica, el cambio puede extenderse hasta por tres generaciones.
«Detrás de cada bordado y cada conserva hay una mujer luchando por darle una mejor vida a sus hijos, pagar estudios, comida o simplemente tener una oportunidad que muchas veces la vida no le dio», señala la colecta organizada por Fernanda Romero.
De una lona improvisada a un centro comunitario Citlalitzin inició su labor en 1994 y se formalizó en 1995 con el objetivo de ayudar a disminuir la migración en comunidades marginadas en esa zona de Puebla mediante capacitación para el trabajo.
Su nombre significa en náhuatl «la estrella más pequeña». La asociación comenzó trabajando con una lona y sillas de plástico. Con el paso de los años logró construir un centro comunitario ubicado en el kilómetro 16 de la carretera Chignahuapan-Tetela de Ocampo, en Puebla.
Actualmente, el espacio cuenta con cocina semiindustrial, talleres de usos múltiples, salón de cómputo y una ludoteca para niñas y niños.
En tres deécadas, más de 10 mil personas han participado en programas de capacitación impulsados junto instituciones como ICATEP Puebla y CONALEP.
Responden al llamado. La labor de esta organización es reconocida por muchas personas, ya que tan sólo en dos días la campaña
registró un avance superior al 80%, con más de 400 mil pesos recaudados. Sin embargo, aún necesitan apoyo para continuar operando.
«Hoy cualquier donativo suma. Cada aportación nos ayuda a seguir creando oportunidades reales para cientos de mujeres y sus familias. Y si hoy no puedes donar, también nos ayudas muchísimo comentando este video para que llegue a más personas, compartiéndolo en tus redes sociales o mandándolo a tus amigos, familia y grupos», señalan.
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