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Caída anual de la producción industrial

Los momentos de inflexión económica prueban visiones, proyectos, instituciones, personas. Permiten que afloren las energías sociales y se pongan en funcionamiento las innovaciones políticas. Es en esta época de emergencia y estancamiento que debe aflorar lo mejor del gobierno de la 4T para legislar, ejecutar acciones estratégicas e incentivar el ciclo productivo.

Sin embargo, su líder visible, aunque sabe que ha llegado la hora de demostrar y ofrecer resultados, sigue refugiado en su dicho, poder centralizado, ideología, autolimitación. Mientras, crecen las necesidades en las entidades federativas —las que deberán hacer uso de sus fuentes locales de ingreso— y los gobiernos municipales, a expensas de un sistema fiscal que les es adverso, recibirán recursos muy limitados en sectores de inversión productiva y seguridad pública.

Uno de los temas que sigue en discusión es el debate en torno a si la situación económica habrá de agravarse o, por el contrario, si en 2020 la economía reiniciará su crecimiento.

Al respecto, el Banco de México recientemente bajó la tasa de interés por tercera vez en lo que va de 2019 y anunció una deducción de 25 puntos base, por lo que el referencial se ubica ahora en 7.50%, un nivel no visto desde mayo de 2018.

Por otro lado, el INEGI dio a conocer (11 de noviembre de 2019) que el indicador mensual de la actividad industrial (IMAI) del país permaneció sin variación en términos reales en el noveno mes del presente año respecto al del mes previo, con base en cifras desestacionalizadas.

Las industrias manufactureras crecieron 0.6%, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 0.2% y la minería 0.1%, en tanto que la construcción disminuyó -2.1% durante septiembre de 2019 frente al mes anterior.

En su comparación anual, la producción industrial cayó -2% en septiembre respecto al mismo mes de 2018. Por sectores de actividad económica, la construcción se redujo -7.3% y la Minería -3%, en tanto la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final se incrementó 3.2% y las industrias manufactureras 0.1%.

En materia de empleo, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que dio a conocer el INEGI, la población desocupada alcanzó los 2.8 millones de personas durante el tercer trimestre de 2019, el 3.6% de la población económicamente activa, la mayor tasa de desempleo desde el cuarto trimestre del 2016.

El número de personas con empleo informal llegó a 31.2 millones, que representan el 56.4% de la población ocupada durante este tercer trimestre del año; mientras que otra modalidad de empleo informal tiene una cifra de 15.2 millones de personas, lo que representa el 27.7% de la población ocupada. En total, en el sector informal hay 46.4 millones de personas.

Con estos datos es difícil sostener que la recuperación llegará pronto, sobre todo por el aumento del desempleo, que implica que muchas personas no sólo dejan de trabajar y disminuye su nivel de compra, sino que tendencialmente se incorporan al sector informal de la economía, lo que significa, entre otras cosas, menor contribución al fisco, así como más personas sin seguridad social y servicios de salud.

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