El pasado 31 de julio de 2025, la Asamblea Legislativa dominada por el partido Nuevas Ideas (NI), del presidente Nayib Bukele, aprobó y ratificó en apenas horas una reforma que elimina los límites a la reelección presidencial.
También extiende los mandatos de cinco a seis años, suprime la segunda vuelta electoral y adelanta los comicios presidenciales a 2027, cuando coincidirán con los legislativos y municipales
Bukele, reelegido en 2024, puede ahora postularse un número ilimitado de veces, consolidando su permanencia en el poder más allá de lo permitido por la Constitución anterior.
Concentración de poder y debilitamiento institucional
Desde su llegada al poder en 2019, Bukele ha despedido y reemplazado a jueces en la Corte Suprema, detenido sin juicio a miles bajo estados de excepción y cooptado partidos críticos dentro del poder judicial y legislativo (El País).
La oposición, abogados constitucionales y organizaciones de derechos humanos advierten que este proceso representa una “mutación de la democracia” y un modelo similar al de regímenes autoritarios en Venezuela o Nicaragua.
¿Qué dicen los críticos sobre los riesgos democráticos?
- Ausencia de deliberación: la reforma se tramita sin debate público y en pleno periodo festivo, para evitar la reacción popular.
- Desaparición de contrapesos: sin un poder judicial independiente ni oposición legislativa activa, se centraliza el ejecutivo sin control reaL.
- Comparaciones con regímenes autoritarios: Human Rights Watch y Cristosal advierten que se sigue un libreto parecido al de líderes como Hugo Chávez, Daniel Ortega o Nicolás Maduro.
Partidos como ARENA, FMLN y Nuestro Tiempo han denunciado que «la democracia ha muerto en El Salvador», al permitir este tipo de enmiendas sin participación ciudadana.
La defensa de Bukele: popularidad y doble estándar
Bukele respondió a las críticas desde su cuenta en X (antes Twitter), argumentando que el verdadero problema es el prejuicio hacia países “pequeños y pobres”. Señaló que “el 90 % de los países desarrollados permiten la reelección indefinida” y que solo El Salvador paga el costo político por adoptarlo.
También criticó lo que llama un «doble rasero» frente a modelos parlamentarios existentes en Europa. Según él, no se condenan en esas democracias reformas similares porque las aplican naciones ricas.
Impactos y futuro electoral
- Juicios retroactivos: aunque el Tribunal Supremo Electoral anunció ajustes para los comicios de 2027, el proceso electoral opera ya en un marco reformado y sin contrapesos reales.
- Presión internacional: organismos de derechos humanos han intensificado sus alertas; diversos opositores y activistas ya se han exiliado por amenazas y persecución.
La reforma para permitir la reelección indefinida de Nayib Bukele marca un antes y un después en la historia política de El Salvador.
Lejos de promover estabilidad democrática, socava los mecanismos de alternancia y debilita el Estado de derecho. El aplauso popular por su mano dura contra el crimen ha facilitado una concentración de poder que muchos califican como irreversible.
El país enfrenta ahora un modelo institucional sin equilibrio, vulnerable a la permanencia autoritaria de quien lo ejerce.














