Uno de los factores principales para mantener la estabilidad del poder adquisitivo de nuestra moneda es el conjunto de medidas de política monetaria que ha tomado el Banco de México. Así, desde enero de 2008 adoptó un objetivo operacional mediante la tasa de interés interbancaria de un día (la “tasa de fondeo bancario”), a fin de guiar la instrumentación de la política monetaria, sustituyendo con este ejercicio el saldo sobre las cuentas corrientes que la banca mantiene en la propia institución (objetivo conocido como el “corto”).
Dado que los niveles de inflación han registrado tendencias anuales a la baja, este objetivo operacional responde al uso de instrumentos con que cuenta el Banco de México para hacerlos compatibles con un entorno de estabilidad de precios. De este modo, el objetivo operacional fijado en una tasa de interés permite que el Banco inyecte o retire diariamente la liquidez faltante o sobrante a través de operaciones de mercado abierto (subastas de liquidez).
Lo que el Banco pretende es que las operaciones de fondeo que se realizan diariamente entre los bancos se efectúen a tasas cercanas a la tasa objetivo, a fin de dar estabilidad a las operaciones, en particular las de corto plazo, que se comprenda la efectividad de las medidas adoptadas y que con estas medidas se homologue la estrategia que se aplica actualmente en el mundo.
El pasado 26 de septiembre de 2019 esta institución dio a conocer su decisión de bajar en 25 puntos base la tasa de interés interbancaria de un día, pasando de 8.0% a 7.45%, considerando que bajo las condiciones actuales dicho nivel es congruente con la convergencia de la inflación a su meta en el horizonte en el que opera la política monetaria. Banxico dio a conocer que dos miembros votaron por disminuir dicho objetivo a un nivel de 7.50%, es decir, reducir 50 puntos base la tasa de interés.
En su comunicado, el Banco de México señala dos consideraciones respecto al balance de riesgos para la actividad económica mundial, el cual sigue una tendencia a la baja. Por un lado, continúa la perspectiva de una moderación en el ritmo de crecimiento de la economía mundial y la revisión a la baja de las expectativas de crecimiento global, con tendencias a la baja en la inflación en las principales economía desarrolladas. En este contexto, los bancos han relajado su postura.
Por otro lado, se han presentado episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales principalmente asociados a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, aunque en las últimas semanas han disminuido. Adicionalmente, persisten otros riesgos políticos y geopolíticos para la economía global.
El Banxico busca aplicar una política monetaria prudente y firme, por lo que pretende aplicar acciones que propicien un ambiente de confianza y certidumbre para la inversión, una mayor productividad y la consolidación de las finanzas públicas. En este contexto, señala Banxico, es necesario atender el deterioro en la calificación crediticia soberana y de Pemex, así como cumplir las metas fiscales para 2019 y los objetivos planteados en el paquete económico 2020. Asimismo, es indispensable fortalecer el estado de derecho, abatir la corrupción y combatir la inseguridad.
Se prevé que a finales de 2019 el ritmo de crecimiento aumente moderadamente, dejando atrás el actual estancamiento. Además, el persistente ambiente de incertidumbre perfila un balance de riesgos para la economía nacional marcado por un crecimiento sesgado a la baja.
















