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Así me fue con el Popocatépetl

¿Qué les cuento que no sepan sobre el volcán en Puebla?

El sábado 22 de mayo empezaron a circular las publicaciones de que el volcán Popocatépetl estaba incrementando su actividad.

Mi sobrina me habló desesperada y me dijo que en el chat escolar circulaban imágenes del volcán lanzando lava y del cual salía una columna de humo que formaba una especie de animal demoniaco: un goodzilla gigante que echaba fuego por los ojos y por la boca, realmente la imagen era aterradora y daba miedito. Después me enteré de que la imagen era fake y había sido hecha con inteligencia artificial.

Mi madre me marcó y me dijo que hiciera una maleta con los papeles más importantes que tuviera y que me fuera a casa de mis tíos en Guadalajara, pues había visto hace unos meses que Monhi Vidente predijo que el volcán entraría en erupción y que vendría una especie de apocalipsis. No le creí y es que Monhi ha venido fallando en mi horóscopo desde hace meses.

Un amigo me mandó un mensaje en el que me explicaba que las cosas no eran fáciles y que debíamos prepararnos para una invasión alienígena, que en realidad el volcán era una especie de portal que permitía la entrada de naves espaciales provenientes de otros mundos con el fin de destruir la humanidad. El único reptiliano que he visto es a un plomero que un día fue a reparar la tubería y se puso a charlar con una lagartija.

En el grupo de chat de la colonia, una vecina mandaba una cadena de oración de un tal San Ramoncito y pedía que todos hiciéramos oración en punto de las 12 de la noche para que con la fuerza de la fe lográramos el milagro de detener la furia del volcán.

Decidí subir a la azotea de mi casa, desde ahí la vista para ver el volcán es impresionante. Busqué la pagina oficial de monitoreo del volcán y comencé a revisar los comunicados del gobierno.

Tuve mucha suerte, fue una de las experiencias más impactantes y, a la vez, cansadas de mi vida. Pude presenciar (aunque a kilómetros) cómo el volcán explotaba y destellaba a lo lejos. Me sentí nada ante la presencia de la naturaleza.

Al otro día los poblanos amanecimos con una lluvia de ceniza, la ciudad estaba tapizada, los carros, las banquetas y los que salimos a comprar el pan regresamos empanizados. Parecía que vivíamos en las calles de un apocalipsis.

La actividad del volcán obligó al cambio de fase 2 a 3, se emitió un comunicado que anunciaba la suspensión de clases presenciales y el gobernador anunció que vivíamos una situación de alerta y no de alarma.

Hoy las clases han regresado a la normalidad.
Goodzilla no llegó.
Monhi idente se volvió a equivocar.
Mi amigo sigue esperando la invasión reptiliana.
Mi vecina sigue convocando los rosarios grupales.
La ceniza se ha convertido en un negocio.
El volcán sigue en actividad y los poblanos seguimos viviendo en estado de alerta y no de alarma.

La Chica Única
@lachicaunica_

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