Los sueños desnudan el alma porque la multiplican
y de tal forma la fragmentan que la hacen intangible
en la insondable hermosura del que sueña
o en la indeleble estatura del que intenta pensar.
Son los amores los que revelan la templanza individual
y de tal manera la unen que aprisionan vértices y escollos
en la serena majestad de una nocturnidad
tan instantánea como sereno radar humano.
Sueños y amores son procesiones aunque dislates
eternos pasajeros al servicio del tiempo
en el tren del pasado que se hace desde el futuro
posibilidad de vivir el sueño y soñar amores.
Amores y sueños son barcos y puertos
las golondrinas del ruiseñor que ostenta blancura
o la imagen esperada central del yo renacido
que ya vive su respuesta tan deseada a sus angustias.
Los sueños que se ausentan para amar y amarse
entre amoríos que se quieren gozar para ser soñados:
ora como fuego salidos de la remota cripta
ora como veredas que apuntan a la verdad.
De lejos la mar parece sufrir este temperamental brío.
Busca ansiosa su escape y sin que nadie la vea
quiere subir y coronarse de plata esbelta
y así sacarse demonios vueltos movimiento fatuo.
Aspira también a dibujarse en la lejanía
para convertirse en el simple velo de aguas rosadas
o el espejo brutal que escapa a la noche
y que multiplica tu nombre como el sueño que somos.
Con estos intervalos muevo rumbo y tumbo
y cambio la dirección de tiempos en sueños
y abro la pasión al embrujo del placer
y ya siento del amor cosquilleos que esperan sueños.
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com













