Revista Única recuerda a uno de los héroes poblanos.
Hoy recordamos a un héroe nacional quien fue uno de los iniciadores de la Revolución Mexicana, hablamos de Aquiles Serdán Alatriste, quien nació en Puebla el 2 de noviembre de 1877, sus padres el abogado Manuel Serdán y Carmen Alatristre, fue el segundo de los cuatro hijos de la pareja (Carmen, Máximo y Natalia). Realizó sus estudios en el colegio Franco-anglo-Mexicano, aunque tuvo que abandonarlos debido a la falta de recursos.
Aquiles se caso con Filomena del Valle y Abelleyra, quien era hija del ingeniero Eduardo del Valle y Ochoa y Filomena Abelleyra, el 6 de enero de 1908; de esta unión nacieron Aquiles, Héctor y Sara, quien nació tres meses después de la muerte de su padre. La familia Serdán había destacado por la defensa de las ideas liberales, lo que acabó siendo fundamental en la trayectoria del político. El abuelo de Aquiles había sido gobernador de Puebla, luchando en la guerra de Reforma. En tanto, su padre, que falleció siendo Aquiles muy pequeño, fue uno de los organizadores del Partido Socialista, además de ser un destacado periodista.

Aquiles comenzó muy pronto a trabajar en el sector del comercio. Su primera labor la desarrolló en una ferretería, pero donde se asentó fue en la distribución de zapatos. Este trabajo le sirvió, además, para ver de primera mano cuál era la mala situación de los obreros en el país. Trabaja en el comercio distribuyendo calzado en los estados de Puebla y Tlaxcala. Sus primeros pasos en la vida política se produjeron al comprometerse en la lucha contra la reelección del gobernador de Puebla, Lucio Martínez, conocido por su autoritarismo e intransigencia. De hecho, esta oposición le valió su primer arresto policial.
Más tarde, se enroló en las filas del Partido Nacional Democrático, dirigido en ese momento por Bernardo Reyes. Aquiles duró poco, ya que pronto se desilusionó y se concentró en el movimiento antirreeleccionista. De esta forma, en el año 1909, un grupo de liberales, entre los que estaban Serdán y su hermana, fundan el club político “Luz y progreso”. Este club se convirtió en la referencia liberal en el estado. Entre sus componentes se encontraba una gran masa de obreros, trabajadores de la industria existente en Puebla.

Una de sus principales actividades era la edición e impresión de una revista semanal, publicada bajo el nombre “La No Reelección”. La revista no contaba con una gran tirada, debido a la falta de fondos. De hecho, se realizaba casi artesanalmente en una pequeña imprenta de la ciudad. Sin embargo, sí se puede leer lo que sería el resumen de los ideales de Aquiles. Por ejemplo, en un artículo señala que no serían los políticos despóticos los encargados de salvar la república sino “los hombres que no hayan manchado su conciencia cometiendo atentados contra la Ley”.
Obviamente, esto llamó la atención de los gobernantes, que persiguieron a Serdán y llegaron a arrestarlo durante una semana. Cuando salió, lejos de amilanarse, prosiguió su labor y colaboró en la apertura de unos 40 clubes similares en todo en Estado. En el año 1908 conoce y se relaciona Francisco I. Madero en la Ciudad de México. En 1909 se afilia al Partido Antirreeleccionista, participando activamente en la campaña de Francisco I. Madero. Es aprehendido en la Ciudad de México por sus actividades antirreeleccionistas.

Durante una visita a Puebla en diciembre de 1909, Madero y Serdán fundan el partido Antirreeleccionista local. En abril de 1910 al celebrarse en la ciudad de México la Convención Nacional del Partido, Aquiles Serdán, como representante de diversos grupos poblanos, vota por la candidatura de Madero y Francisco Vázquez Gómez para presidente y vicepresidente de la República. A pesar de las promesas de Díaz, Madero es encarcelado durante la celebración de las votaciones. Cuando proclaman los resultados y declaran vencedor a Porfirio, este decide liberar al preso. Madero no acaba de confiar en el presidente y decide huir hasta Texas.
Es Aquiles el que va a buscar a Madero hasta los Estados Unidos y se pone a su disposición para comenzar una rebelión. Así, recibe el encargo de organizar el levantamiento en Puebla. La fecha elegida era el 20 de noviembre de 1910. Sin embargo, el 17 de noviembre, el gobernador de Puebla recibió informes de que Madero había llamado a sus seguidores para que iniciaran la revuelta el próximo día 20. Ordenó que a la mañana siguiente se realizara un nuevo cateo para detener a los Serdán Alatriste.

Avisado de que el levantamiento corría peligro, ese mismo día Aquiles Serdán Alatriste reunió a sus seguidores y propuso adelantarse a la fecha establecida. En la mañana del 18 de noviembre, cuatro policías al mando del coronel Miguel Cabrera, efectuaron un cateo a la casa de los Serdán Alatriste.
Durante esta acción Carmen Serdan abre la puerta mientras Aquiles se parapeta atrás de la misma al abrir la puerta de la casa y ver que era Miguel Cabera con la policía Aquiles le disparó después de que Cabrera insulto y agredió a Carmen, matando ahí mismo a Cabrera, los rebeldes antirreeleccionistas ocultos en la casa mataron al sargento Vicente Murrieta y capturaron al mayor Modesto Fregoso. Los demás policías presentes en el cateo, Blas López y Manuel Barroso, lograron salir con vida y dieron aviso al cuartel.

Mientras llegaba el resto de la policía, los rebeldes se organizaron en el interior de la casa, ubicada en la avenida 6 oriente 206, Centro. La mayoría de ellos, al mando de Máximo Serdán Alatriste se apostaron en la azotea de la casa, mientras que las mujeres de la familia Serdán Alatriste y Aquiles se apertrecharon en la planta baja.
La batalla entre los policías y los rebeldes conspiradores duró cuatro horas y media y al término de ella habían muerto Máximo Serdán Alatriste y todos los conjurados revolucionarios que estaban en la azotea. Alrededor de las doce de la mañana de ese 18 de noviembre y antes que la tropa entrara a la planta baja a buscar a Aquiles Serdán Alatriste, este se escondió en un agujero del piso de su recámara formado por la remoción de las tablas, el cual se había usado para ocultar armas. Su esposa, Filomena del Valle, le ayudó a ocultarse colocando las tablas del piso en su lugar. En ese sitio permaneció durante las siguientes catorce horas, mientras que el resto de su familia (las mujeres) continuaban aun la lucha.

Como en el cateo y búsqueda dentro de la casa posterior a la batalla, no se había encontrado a Aquiles, se quedó en ella una veintena de soldados custodiándola. De las dos de la tarde a las nueve de la noche no hubo ningún incidente pero al dar las diez se escucharon unos ruidos cerca del comedor que alertaron y asustaron a la tropa presente. Ante la posibilidad de un nuevo ataque de los sublevados, se solicitó al cuartel que enviara refuerzos.
Unos minutos después llegaron treinta policías más. Desde las diez de la noche del 18 hasta las dos de la mañana del 19 de noviembre custodiaban la casa cincuenta policías repartidos entre las habitaciones, los patios y la azotea. La casa estaba a oscuras salvo la sala y la cocina.
Los policías al mando de la tropa, Porfirio Gómez y Francisco Lozano, relataron la muerte de Aquiles. Ambos policías contaron que alrededor de las dos de la mañana escucharon varios disparos provenientes del área del comedor de la casa y que al llegar a ese sitio en él se encontraban ocho o nueve policías contemplando a un hombre muerto a la entrada del comedor, quien intentaba escapar a escondidas amparado en las obscuridad. Cuando fueron encendidas las luces, se dieron cuenta que el muerto era Aquiles Serdán y dieron aviso a Joaquín Pita, jefe político de la ciudad, quien al constatar lo dicho por los policías ordenó que el cadáver de Aquiles fuera llevado a la penitenciaría de la ciudad.
La versión de la familia y que coincide con informe del forense indica que Aquiles salió del entrepiso porque empezó a toser debido a la humedad y frío que padeció por varias horas en su escondite, al salir se sentó en el comedor donde al sufrir otro ataque de tos fue descubierto y recibió un balazo en la parte posterior de la cabeza, misma que sale por su frente, esto además se puede apreciar en las fotografías que se le tomaron al cadáver afuera de la casa, además existe dentro del patrimonio familiar el mantel lleno de sangre que estaba en la mesa del comedor donde Aquiles estaba sentado cuando murió.
Aquiles Serdán fue nombrado Benemérito de la Patria por el presidente Abelardo L. Rodríguez mediante decreto del 11 de noviembre de 1932, y desde entonces su nombre está grabado con letras de oro en los muros de la Cámara de Diputados Aquiles Serdán (1877 – 1910).
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