La inteligencia artificial es una herramienta con potencial para mejorar la eficiencia institucional, ampliar los canales de comunicación y fortalecer las estrategias de educación cívica. No obstante, su uso debe realizarse bajo criterios de ética y legalidad, coincidieron consejerías electorales estatales en la mesa de diálogo “IA y Democracia: Retos y Oportunidades para las Autoridades Electorales”, celebrada en el Instituto Electoral del Estado (IEE) Puebla.
Las consejeras electorales Madeleyne Ivett Figueroa Gámez, del Instituto Electoral de Coahuila y Elizabeth Martínez Gutiérrez, del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, así como el consejero electoral Hernán González Sala, del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco, participaron como panelistas en esta mesa. Mientras que Susana Rivas Vera, consejera del IEE, participó como presentadora y moderadora en el evento.
En esta mesa de diálogo se abordaron los desafíos que plantea el crecimiento de la inteligencia artificial, particularmente frente a fenómenos como la desinformación y el contenido sintético “deepfakes”, los cuales pueden incidir en la calidad del debate público y en la confianza ciudadana en los procesos electorales.
La consejera Madeleyne Figueroa hizo énfasis en la paradoja de la IA: por un lado, ofrece eficiencia operativa, empoderamiento cívico y observación avanzada. Pero al mismo tiempo presenta riesgos como escala de manipulación, opacidad algorítmica y erosión de la realidad.
Asimismo, las consejerías participantes destacaron que las autoridades electorales enfrentan el reto de fortalecer sus capacidades institucionales para monitorear y responder a estos nuevos escenarios tecnológicos, sin perder de vista la función electoral. Esto mediante el desarrollo de criterios jurídicos y mecanismos de transparencia.
También se reconoció que la inteligencia artificial puede convertirse en aliada para promover una democracia más cercana a la ciudadanía, mediante herramientas que favorezcan la difusión de información confiable, la participación política y la accesibilidad.
Las consejerías coincidieron en que la incorporación de nuevas tecnologías debe tener como propósito fortalecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones electorales y contribuir a la integridad de los procesos democráticos.


















