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Alicia Matías la abuela heroína en Iztapalapa, valentía femenina frente a un sistema que expone a los más vulnerables

Este miércoles 10 de septiembre, una pipa de gas LP explotó bajo el Puente de la Concordia, en la Calzada Ignacio Zaragoza, Iztapalapa.

El estruendo, la onda expansiva y las llamas se adueñaron de la calle en segundos, dejando devastación a su paso. En medio del caos, Alicia Matías Teodoro se convirtió en un escudo humano: al ver a su nieta de apenas dos años en peligro, se lanzó sobre ella, cubriéndola con su cuerpo para protegerla del fuego y del calor abrasador.

Heroísmo, pero también culpa estructural

La acción de Alicia trasciende lo individual: es un acto de amor profundo, un instinto protector que no dudó en ponerse en riesgo para salvar una vida inocente. Es heroísmo hecho carne. Pero también revela otra capa: la precariedad social que obliga a mujeres como ella a estar en contextos inseguros, sin red, sin márgenes de error.

Alicia, de 49 años, trabajaba como checadora y despachadora en la base de camiones de Santa Martha. En jornadas donde muchas veces cuida de su nieta mientras trabaja (una circunstancia de muchas mujeres que combinan trabajo, cuidado y responsabilidades familiares).

Ella al igual que decenas de personas que transitaban por la zona, fue sorprendida por una tragedia que no debería haberse magnificado por la falta de infraestructura segura, regulación eficiente o protocolos de emergencia suficientes en la vía pública.

Estado de salud de Alicia y de su nieta

Alicia Matías Teodoro tiene quemaduras en aproximadamente el 98 % de su cuerpo.  Hoy permanece en terapia intensiva, en estado crítico, sedada, con pronóstico bajo.  Los médicos indican que tienen quemaduras de tercer grado y que el daño es tan extenso que la posibilidad de injertos está seriamente comprometida.

Su nieta, identificada como Azuleth de 2 años, también sufrió quemaduras, principalmente en cara, brazos y piernas.  A pesar del daño, su estado es estable. Está bajo anestesia y atención especializada.

Feminismo, dignidad y derechos

Este caso pone en evidencia que el heroísmo femenino no solo debe reconocerse y romantizarse, debe ser una señal de alerta sobre las condiciones en las que muchas mujeres trabajan, cuidan y viven.

Que una mujer tenga que convertirse en escudo humano para proteger a su nieta habla de fallas estructurales: de regulación del transporte de riesgo, de seguridad vial, de protocolos de emergencia, de justicia social.

Además, las mujeres que asumen roles de cuidado muchas veces lo hacen sin opciones: sin permisos, con horarios angostos, con salarios bajos, sin acceso a servicios de salud adecuados. Alicia no “elegía” estar ahí en el sentido de preferencia, sino porque su vida cotidiana la colocó en un espacio vulnerable ante un desastre.

El feminismo exige reconocer estas desigualdades: que el miedo, el riesgo y la exposición no sean la norma para quienes cuidan a otros, especialmente niñas y niños, que dependen. Que se garantice protección, regulación estricta, responsabilidad institucional, que las empresas transportistas rindan cuentas, que los gobiernos respondan con políticas que eviten que tragedias como esta tengan el alcance que tuvo.

Justicia y solidaridad

La familia de Alicia pide que se haga todo lo posible para salvarla; que las autoridades garanticen atención médica especializada, que se repare el daño.

Mexicanos y mexicanas se han unido en solidaridad: desde campañas de apoyo, donaciones, hasta mensajes de esperanza. Pero más allá del gesto solidario, la exigencia social crece por respuestas claras, por protocolos efectivos, por políticas públicas que protejan a quienes ya están vulnerables, en especial mujeres encargadas de tareas de cuidado y trabajo informal.

Alicia es ya un símbolo de coraje, pero no debería ser también un símbolo de lo que está mal. Su historia exige no solo admiración, sino acción: para que ninguna otra madre, abuela o cuidadora tenga que arriesgar tanto, para que la dignidad y la protección sean un derecho y no una excepción.

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Aline Paz
Me considero una mujer librepensadora, sin ganas de convencer a nadie, pero con ánimo de cuestionar. Licenciada en Filosofía por BUAP y Maestra en Alta Dirección e Inteligencia Estratégica. En el ámbito educativo participé en diversos congresos académicos como revisora y ponente; además, colaboré con edición y artículos en revistas universitarias y empresariales. Así como en revistas independientes, culturales y de cine. En el ámbito laboral me he desempeñado en el sector público, en un área que me gusta, dependencias de asistencia social, en los tres órganos de gobierno, en temas de planeación y evaluación. En Revista Única soy miembro fundador y colaboro en las secciones de Sexualidad, Travel, Cultura, Tecnología y, con especial convicción, en temas de Feminismo.

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