domingo, mayo 26, 2024
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Alertan por el aumento de la discriminación contra indígenas

La discriminación racial en contra de los grupos étnicos, en contra de mujeres o de personas que son diferentes socialmente prevalece en México, donde se habla de reconocer derechos, pero en la práctica impera la discriminación
Millones de personas en México, son estigmatizadas y despojadas de sus derechos por pertenecer a grupos sociales sistemáticamente vulnerados; ahí, la necesidad de visibilizar todo acto discriminatorio, por eso, la IBERO Puebla a través de la Licenciatura en Derecho exploró escenarios donde el trato perjudicial diferenciado es la norma.


Hugo Sánchez Ramírez, indígena mazahua, estuvo encarcelado por cinco años por crímenes que no cometió. Rosalba, su madre, denunció que “ser mazahua o humilde es ser persona sospechosa”. El año pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) determinó que las detenciones por sospecha son actos de discriminación.


Uno de los grandes problemas de la industria publicitaria radica en la representación de diferentes grupos sociales: “Siempre se habla de la clase baja como grotesca, mientras que las clases media y alta es pulcra”, observó Tenoch Huerta.


Se trata, de una discriminación racista sistemática que fue constituida desde hace 500 años por parte de los grupos conquistadores europeos. El capital generado en este continente consolidó la idiosincrasia cuya cúspide se encuentra en lo caucásico, lo cual se ve reflejado en la cultura, la comunicación y las sociedades académicas; todo ello redondeado por la estructura patriarcal.

Por fortuna en los últimos años, las mujeres han reaccionado y existe una permanente reberión contra la discriminación misógina.

La pandemia visibilizó esta desigualdad que prevalece por razones de género, señaló la periodista Olivia Zerón, se ha constatado que el ámbito doméstico es uno de los principales escenarios de violencia, el cual no ha resonado adecuadamente desde las esferas gubernamentales.


En la atmósfera laboral, el espectro mediático no está exento de estas violencias en sus múltiples gradientes. El tratamiento que se hace de las mujeres en los medios de comunicación es un reflejo de lo que ocurre afuera y, al mismo tiempo, configura la percepción sobre los temas de agenda feminista.


Es necesario que haya más mujeres haciendo periodismo y en posiciones de poder, lo que contribuirá a que su rol no se vea relegado a espacios informativos históricamente feminizados.


Otro ejemplo de discriminación y profunda desinformación sucede en el deporte femenil. De manera particular, el rugby donde se ha sufrido estigmatizaciones debido a su naturaleza de alto impacto físico, lo cual ha alejado a niñas y mujeres de su práctica. En el ámbito profesional, la falta de cultura deportiva con perspectiva de género deviene en que las mujeres no gocen de las mismas condiciones publicitarias y económicas que los hombres. Además, las representantes de los seleccionados nacionales han recibido comentarios que las orillan a sexualizar su imagen para rentabilizar el espectáculo del deporte femenil.


Todas las discriminaciones vienen acompañadas por un discurso que las avalen. El echaleganismo sirve para justificar el statu quo, pues refuerza la idea de que todas las personas pueden lograr lo que quieran, sin tomar en cuenta las condiciones sociales, económicas y políticas que favorecen a una minoría. Esta narrativa, explicó Tenoch Huerta, se utiliza para legitimar la posición privilegiada de las clases altas.

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