En una acción sin precedentes, el gobierno de Estados Unidos confiscó activos por 700 millones de dólares vinculados a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, en el marco de una ofensiva judicial contra el crimen organizado y el narco-terrorismo.
La operación contra Nicolás Maduro fue anunciada por la fiscal general Pam Bondi, quien detalló que los bienes decomisados incluyen aviones de lujo, mansiones en Florida y República Dominicana, una granja de caballos, nueve vehículos, además de millones de dólares en efectivo y joyas.

Antecedentes clave
- Sanciones internacionales prolongadas: Desde 2017, Nicolás Maduro ha sido objeto de sanciones por parte de EE. UU., Canadá y Panamá, entre otros, debido a acusaciones de corrupción, narcotráfico y violaciones de derechos humanos. Por ejemplo, en 2020 fue acusado formalmente de narcoterrorismo y se ofreció una recompensa de USD 15 millones por su captura; esta cantidad fue incrementada con el tiempo.
- La recompensa en aumento: En los últimos días, EE. UU. duplicó la recompensa para quien aporte información sobre su arresto, elevándola a USD 50 millones, un claro signo de la presión renovada sobre el régimen de Maduro.
- Respaldo del régimen chavista: La respuesta interna no se hizo esperar. El chavismo cerró filas en defensa de Maduro; funcionarios como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López calificaron las acusaciones como «infundadas» y gestos de propaganda política, mientras incrementaban operativos de seguridad y convocaban movilizaciones en su apoyo.
¿Qué revela esta medida contra Nicolás Maduro?
Esta confiscación marca un punto de inflexión en la estrategia de presión internacional contra el gobierno venezolano. Se observa una doble acción simbólica y tangible:
- Evidencia de corrupción y enriquecimiento ilícito: Los lujosos bienes incautados, desde aviones hasta inmuebles, respaldan las acusaciones de que Maduro ha utilizado estructuras estatales para beneficio personal y criminal.
- Escalada diplomática y judicial: Junto con la oferta multimillonaria, EE. UU. demuestra una firme intención de aislar al régimen y llevarlo ante tribunales internacionales.
- Contrapunto interno autoritario: La reacción de la oficialidad venezolana —con leyes contrarias a sanciones internacionales y mecanismos de confiscación interna— refuerza su narrativa de injerencia externa y promueve una mayor represión contra opositores.
La confiscación de USD 700 millones en activos a Nicolás Maduro y el aumento de la recompensa por su captura refuerzan la presión internacional sobre su régimen.
Mientras tanto, el chavismo redobla su defensa interna, evidenciando una polarización que podría profundizarse en los próximos meses.
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