Tal vez no llegué a tiempo a la vida y la suerte
azaroso embarazo sin destino ni meta
te pierde entre viñetas e historias de paganos
cargadas del sabor de aventura rutilante.
Puede suceder que me haya adelantado sin más
y la existencia fuera corolario vigente
fantasmal como aquel apareamiento tardío
entre el cordón que inicia y el péndulo virtuoso.
Más tarde o más temprano pero vestí belleza
con alteridad a cuestas y la urdimbre inerte
sembró la mismidad de ser yo mismo el que juega
a rastrear en el otro su tenaz estrategia.
La reminiscencia hila por el corredor recto
del inicial futuro que traza cada forma
que adhiere la piel al sobrenatural custodio
de la proporción pulcra que dispara equilibrio.
Fui intérprete del mundo de significación tal
que poros ambientales extrajeron sustrato
de carga emocional creadora de paralela
realidad que compite con lo que el tacto cura.
Diseminé el encanto en mi interior mientras tanto
cargaba con recelo a aquella naturaleza
con sentidos del alma y del cuerpo enamorado
haciéndonos belleza cósmica fusionada.
Sacrificar a la realidad y darle altura
de belleza vital a la añorada creatura
de la invención humana se hizo ciclo de vida
sin abyecciones bajo signos de la hermosura .
Realidad que en su real silencio gira dispuesta
en la rueda que me hace el cómplice más querido
de los tremores y las desilusiones mudas
cubriéndome de la realidad que somos todos.
Vestí de la belleza de túnica verdosa
de cuya savia pende en épocas clandestinas
todo portento humano que enquista en letra y vista
enjuague universal hecho de barro y de cobre.
Vestí de la belleza que hoy se embadurna del gris
mármol ceremonial que ilumina los senderos
teologalmente fúnebres e imantados por Dios
vuelto esencia del bello velero intransferible.
Me cobijo con mis autos de fe y en lozana
presencia de la fe de ese bullir de nostalgia
que se enciende en mí mientras los músculos desatan
los enredos del real del que soy intérprete infiel. Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com









