La situación del país se complica. La emergencia sanitaria no hizo sino agudizar el estancamiento que ya atravesaba la economía desde finales de 2018 y que culminó en un decrecimiento anual del PIB en el cuarto trimestre de 2019 -0.8% y en el primer trimestre de 2020 de -2.2%. Esta situación se expresa en dos graves problemas: en menores ingresos y en una drástica caída de las inversiones. Todo ello derivará en cierres de empresas y en aumento del desempleo y pobreza salarial.
Sin ingresos suficientes será difícil recuperar la capacidad de crecimiento. Los ingresos presupuestarios del gobierno federal cayeron -23.1% en términos reales al mes de mayo del presente año. En el acumulado enero-mayo registraron una disminución real de -3.1%.
En el análisis de estos resultados se observaron dos tendencias: por una parte, la estrepitosa caída de los ingresos petroleros y, en particular, del impuesto especial sobre producción y servicios de gasolinas y diesel; por otra parte, la modesta recuperación de los ingresos tributarios entre enero y mayo, en los dos impuestos principales.
En efecto, los ingresos petroleros se redujeron -65.3% en mayo, en tanto que entre enero y mayo la disminución fue de -47.3%.
A mayo, los ingresos tributarios disminuyeron -14.6%. La buena noticia es que estos ingresos durante enero-mayo lograron aumentar 2.1% real.
La recaudación del impuesto sobre la renta aumentó 2.2% en mayo y entre enero-mayo 1.2%. Por su parte, el impuesto al valor agregado registro una caída de -36.5% en mayo, en tanto entre enero-mayo aumentó 4.6% real.
El impuesto sobre gasolinas y diesel cayó también mayo -26.9% y en el acumulado enero-mayo la reducción fue de -2.8%.
Por otra parte, sin inversiones la recuperación será lenta. La inversión fija bruta, que representa los gastos realizados en maquinaria y equipo de origen nacional e importado, así como los de construcción en el país, viene cayendo desde finales de 2018. En el mes de marzo, ésta registró una reducción en términos reales de -3.1% respecto al mes inmediato anterior. En su comparación anual, disminuyó -11.1% en términos reales.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que alrededor de 500 mil empresas formales en México podrían cerrar debido al impacto de la crisis por la pandemia de COVID-19.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, durante la presentación virtual del «Informe especial sobre el seguimiento de los efectos económicos y sociales del coronavirus en la región. Las empresas frente al COVID- 19: emergencia y reactivación», advirtió que México tiene empresas estratégicas que debe apoyar con políticas industriales activas y fiscales, como Aeroméxico, por ejemplo, y compañías del sector turismo, automotriz y manufacturero, entre los más importantes, con el fin de defender las capacidades y los empleos existentes.
Un cálculo mayor había efectuado ya el grupo BBVA, el cual señaló que hay cerca de 600 mil empleadores del sector formal e informal que están en suspensión temporal y sin recibir ingresos, con una elevada incertidumbre de poder reactivar sus actividades debido a la pandemia por coronavirus. El cierre de empresas implicará que sus empleados engrosen el empleo informal, el desempleo y los niveles de pobreza laboral.
La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) del INEGI, indicó que hay 311 mil empleadores del sector formal en suspensión temporal sin recibir ingresos y 313 mil informales. En el primer caso, el 81% son microempresas y 98% en el segundo. Se estima que alrededor de 20 mil empresas formales e informales han cerrado sus operaciones.
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