No podemos tolerar más en América Latina el síndrome del reformismo constitucional y la permanente inestabilidad de nuestras instituciones, porque mientras seguimos apostándole al juego de la reforma, otras sociedades se dedican a construir las bases del desarrollo económico, social y cultural para la estabilidad social y la felicidad individual, expresó Ricardo Zualuaga Gil, docente de la Universidad de Medellín, Colombia, durante la inauguración del Encuentro Académico Transdisciplinario, organizado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (FDCS) de la BUAP.
Al presentar su conferencia magistral “Los retos actuales del Constitucionalismo en América Latina”, en el auditorio José María Morelos de la FDCS, el doctor en Derecho por la Universidad de Salamanca, España, recordó que en la actualidad existe una grave descomposición y altos niveles de insatisfacción con los gobiernos de América Latina: Nicaragua, Venezuela, Ecuador, recientemente Colombia y Chile, que da cuenta de una problemática con respecto al sistema constitucional y la democracia en el continente.
Zualuaga Gil se refirió al caso concreto de Chile, donde durante casi 20 años se moldeó la idea de que ese país era la joya de la corona de la región; sin embargo, las violentas protestas en los últimos dos meses muestran la profunda fractura social que se vive allá, lo que puede ser una alerta del destino inmediato de América Latina, con un ambiente generalizado de malestar contra el sistema político y los gobernantes en turno.
En este contexto, dijo, el sistema constitucional se erige como el ente que garantiza el mejor gobierno de los pueblos y asegura la convivencia pacífica y la felicidad de la sociedad, pero hoy no se están consiguiendo esos propósitos fundamentales debido a una fiebre de reformismo y de incesantes cambios en las constituciones políticas de los países latinoamericanos.
“En 200 años se han producido en América Latina 260 constituciones; el 62 por ciento del total que se han producido en todo el mundo. En contraparte, nuestro vecino del norte, Estados Unidos, en 230 años ha producido una sola constitución y presenta índices de éxito muy superiores a los de América Latina.












