15 jóvenes mexicanos han participado en este programa de formación internacional
Siete universitarios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) han viajado a Japón para participar en procesos de capacitación impulsados por la Organización Internacional para el Desarrollo de la Comunidad (OISCA), como parte de un programa que busca formar jóvenes y posteriormente llevar esos conocimientos a sus comunidades de origen.
El director ejecutivo de OISCA México, José Martín Atela Echeverría, explicó que, en total, la organización ha enviado a 15 jóvenes mexicanos a centros de capacitación en Japón, de los cuales aproximadamente siete son universitarios de la BUAP.
A través del programa de desarrollo de capacidades, los jóvenes reciben formación en agricultura orgánica, producción de huevo, cultivo de hongos, liderazgo, economía familiar, elaboración de conservas, preparación de alimentos y el idioma japonés, entre otras actividades.

Las estancias tienen una duración de un año, aunque algunos participantes pueden continuar por periodos más prolongados. Actualmente, tres jóvenes se encuentran en Japón; dos realizan una capacitación de dos años y una más participa como voluntaria internacional, después de haber realizado previamente una estancia de un año.
Entre estos proyectos se encuentra un vivero establecido en colaboración con el Complejo Regional Sur de la BUAP, en Tehuacán, como parte de las acciones de educación y capacitación relacionadas con el cuidado del suelo, agua y biodiversidad.
La organización tiene como meta ampliar progresivamente este trabajo hasta alcanzar los 21 municipios que tienen influencia en el acuífero de Tehuacán, mediante proyectos ambientales, productivos y de desarrollo de capacidades.

El vínculo con la BUAP también continuará durante los próximos años. Para 2027 ya fueron seleccionados dos universitarios de la institución para viajar a Japón: una joven originaria de San Isidro Atecozco y un joven de Pancingo, Ajalpan.
Con este modelo, OISCA busca que la experiencia internacional de los jóvenes se traduzca posteriormente en beneficios para sus comunidades, al vincular la capacitación adquirida en Japón con proyectos locales de agricultura, viverismo, conservación ambiental y desarrollo comunitario.














