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La mujer que envía miles de dólares cada semana para alimentar a niños migrantes detenidos en EE.UU.

Mientras cientos de familias migrantes permanecen detenidas en un centro de inmigración en Texas, una mujer de California ha decidido ayudarlas de una manera poco común: envía más de 10,000 dólares cada semana para que puedan comprar comida y artículos básicos.

Se trata de Casey Revkin, cofundadora de la organización sin fines de lucro Each Step Home, quien comenzó a apoyar a niños migrantes hace aproximadamente una década. Su ayuda se concentra actualmente en familias recluidas en el South Texas Family Residential Center, en Dilley, Texas.

Revkin comenzó a enviar dinero a las cuentas de economato de las familias después de conocer reportes sobre las condiciones que enfrentaban algunos niños dentro del centro. Padres y defensores han señalado problemas relacionados con la comida y el agua, mientras algunas familias han recurrido al economato para adquirir productos que sus hijos pueden consumir con mayor facilidad.

A través de depósitos destinados directamente a las cuentas de los detenidos, las familias pueden comprar productos como agua embotellada, sopas instantáneas y otros alimentos, además de artículos básicos. Revkin también ha ayudado a cubrir necesidades como aerosoles nasales para niños afectados por el polvo de la zona.

Uno de los casos que conoció fue el de Edgarianny Cortez Gervis, una mujer venezolana embarazada que permanecía detenida junto con su hija. Según contó a The Washington Post, ambas tenían dificultades para comer los alimentos proporcionados en la cafetería y su hija incluso presentó problemas estomacales. La familia posteriormente recibió apoyo de Revkin para adquirir otros alimentos.

Casey Revkin

La iniciativa también ha puesto sobre la mesa el precio de los productos dentro de los centros de detención. De acuerdo con recibos compartidos por Revkin con el periódico, una unidad de sopa instantánea llegó a costar 1.11 dólares, casi el doble del precio encontrado en una tienda de comestibles de Texas.

Revkin explicó que su intención es hacer que la estancia de los niños sea un poco menos difícil mientras permanecen bajo custodia migratoria. Su trabajo ha llevado a que abogados y defensores de inmigrantes la contacten para solicitar apoyo para nuevas familias.

La ayuda, sin embargo, no resuelve las condiciones que dieron origen a la iniciativa. Mientras las familias esperan que sus casos migratorios sean resueltos, Revkin continúa enviando dinero para que los niños puedan acceder a alimentos y productos básicos que sus familias consideran necesarios.

Su historia muestra cómo, en medio de un complejo sistema migratorio, algunas personas han optado por brindar apoyo directo a quienes permanecen detenidos, especialmente a los niños y sus familias.

JAMILET CADENA DÍAZ

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