Muchos temas atraviesan actualmente la vida política y social de nuestro país en el contexto de las conmemoraciones del movimiento social de independencia en el que México nace como país independiente, libre y soberano.
Lucha encabezada por Hidalgo, Allende, Aldama, continuada por Morelos, consumada mediante un pacto político plasmado en el Plan de Iguala por Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, que tuvo una importante participación de mujeres valientes que se sumaron a esa lucha por la justicia y el nacimiento de una Nación con nuevas leyes en las que fueron incorporando las demandas del movimiento insurgente y que quedaron plasmadas en la Constitución de 1824 que establece una República federal y nuevas instituciones; se siguen abriendo frentes poco entendibles pero que trascienden a la construcción del futuro inmediato de nuestro país. Tan sólo tres de seguramente muchos más para la reflexión.
La gira nacional de “rendición de cuentas” nueva modalidad de difusión del segundo Informe de Gobierno de la presidenta Sheinbaum en la que indubitablemente una y otra vez refleja una suerte de distancia entre la realidad diaria que todas, todos vivimos con el discurso presidencial, por más que se intente hacer parecer un optimismo que en muchos lugares es inexistente. La realidad no es compatible con el discurso.
La entrega por parte de la jefa del gobierno para su debate, discusión y aprobación del Paquete Económico que regirá para el 2027 que mediante la distribución de los recursos públicos que ingresarán y cómo serán asignados refleja las prioridades del gobierno actual; porque todo impacta en la vida de las personas. Considerando que todo derecho reflejado en acción de política pública que no se traduce en el presupuesto, se queda en el discurso oficial. Los primeros análisis preocupan.
El comienzo legal el 10 de septiembre del proceso electoral 2027 en el ámbito federal que en el país la dimensión de esta elección intermedia es enorme: 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, 1, 908 diputaciones locales en 31 entidades federativas y más de 18 mil cargos municipales y en el caso del estado de Puebla para elegir diputaciones locales, presidencias municipales y Ayuntamientos en noviembre.
De ahí la consideración que en conjunto se perciben debilidades. Veamos:
La ciudadanía constata día a día que la realidad está por encima de los discursos oficiales. Por ejemplo: la “reducción” que mencionan frecuentemente de la inseguridad permanece solo en el discurso, las imágenes cotidianas muestran lo contrario; que todos los hospitales cuentan con medicamentos, cuando día a día se constata que no es verdad esta afirmación; que en materia de educación no necesariamente las becas han favorecido a elevar el nivel educativo de niños, niñas y adolescentes ahí los resultados de la prueba PISA que aunque el discurso oficial los desconoce, la realidad es que el aprendizaje producto del actual sistema educativo es absolutamente insuficiente, los jóvenes que hoy asisten a las escuelas están aprendiendo menos que las generaciones anteriores lo que se aceleró en los últimos ocho años y esto es grave, merece una reflexión, porque nada es excusa para minimizar los problemas que tiene nuestro sistema educativo.
Que las prioridades presupuestarias del gobierno están dejando de atender preocupaciones ciudadanas que impiden el bienestar social, pero que además como en el caso de la Deuda Pública, ponen en riesgo el futuro del país.
El inicio de una competencia electoral con instituciones cuya principal tarea es organizar elecciones y garantizar certeza está generando inquietud sobre su imparcialidad, pérdida de confianza y de credibilidad. Se perciben instituciones disminuidas, debilitadas -aún y cuando por más de treinta años se fueron construyendo-, se observa sometimiento y que han dejado a un lado sus Principios rectores: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, objetividad y máxima publicidad.
Las campañas adelantadas disfrazadas para designar candidaturas. Hace ocho años las llamaban “corcholatas” hoy, “coordinaciones” solo esas autoridades electorales son las únicas que no las han visto; renuncias inentendibles que reflejan inestabilidad al interior del Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) lo que ha generado la percepción de falta de legitimidad en un contexto en el que el crimen organizado sigue infiltrado en la política y condicionando elecciones. El colmo, nuevamente la imagen que desde hace 30 años no se había vuelto a ver en México: la representación del gobierno federal dentro del INE reflejada en la presencia de la secretaria de Gobernación en primera fila y a la derecha de la presidenta del INE.
La realidad es el punto de partida de la acción política, de ahí que ese discurso oficial cotidiano no soporta más el reiterado “no somos iguales” o “los de antes” como justificación de todos nuestros males. Esa narrativa se desvanece cada vez con una mayor rapidez.
Construir confianza lleva mucho tiempo, destruirla unos cuantos segundos. Sin confianza, gobernar se vuelve cada vez más difícil, lo hemos comprobado, ahí la memoria histórica que nos permite las conmemoraciones que recordamos en estos días, las cuales reflejan esa lucha histórica que hombres y mujeres han dado en la construcción de este país desde 1810, que en efecto como se ha señalado “adquieren una importancia política enorme ahora que ha comenzado formalmente el proceso electoral 2027” y que lo menos que requieren es de instituciones débiles.
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Palabra de Mujer Atlixco
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