Puebla se convierte en uno de los grandes protagonistas de esta historia gracias a sus calles, edificios históricos y paisajes, que ayudan a recrear el México de principios del siglo XX.
Mal de amores llegó a Netflix el 2 de septiembre con siete episodios y una historia protagonizada por Emilia Sauri, una joven que busca convertirse en médica mientras enfrenta el amor, la revolución y las limitaciones de su época.
La serie está basada en la novela homónima de la escritora poblana Ángeles Mastretta.
Mientras que la adaptación fue dirigida, escrita y producida por su hija, Catalina Aguilar Mastretta.
Para el público poblano, la producción tiene un atractivo especial.
Varias de las escenas fueron filmadas en lugares que forman parte del patrimonio y del paisaje cotidiano de Puebla.
Puebla, el corazón de Mal de amores
La producción recorrió diferentes puntos del estado para encontrar escenarios capaces de representar el México de finales del siglo XIX y principios del XX.
Netflix informó que el equipo recorrió aproximadamente 125 mil kilómetros durante la búsqueda de locaciones.
En total, la serie utilizó 44 locaciones, además de los Estudios Churubusco y Foros Maravilla.
Puebla, San Luis Potosí y Ciudad de México fueron los principales centros de producción.
Pero Puebla ocupa un lugar particularmente importante por su vínculo con la historia de Emilia Sauri.
Palacio Municipal de Puebla: escenario de una boda
Uno de los edificios poblanos que aparece en la serie es el Palacio Municipal de Puebla.
El inmueble fue utilizado para filmar la boda de Sol durante el primer episodio.
Dicho edificio fue inaugurado en 1908 y conserva elementos arquitectónicos que ayudaron a recrear la época.
Incluso la producción decidió mantener la leyenda “Gobernar a la Ciudad es Servirla” que aparece en el inmueble.
Así, uno de los edificios más representativos de la Angelópolis quedó integrado a la historia.


La Biblioteca Palafoxiana también aparece en Mal de amores
La Biblioteca Palafoxiana es otra de las locaciones poblanas utilizadas por la producción.
El histórico recinto permitió reforzar la atmósfera de época que necesitaba la historia.
A ella se suman otros espacios del Centro Histórico de Puebla.
Entre ellos se encuentran la Catedral, la Iglesia de Santo Domingo y la Capilla del Rosario.
También fueron utilizadas la Plaza de la Democracia, el Zócalo y diferentes calles del primer cuadro de la ciudad.

Las calles del Centro Histórico viajaron hasta 1910
Caminar por el Centro Histórico de Puebla es, en cierta forma, recorrer una parte de la historia de México.
Para la serie, algunos de estos espacios fueron acondicionados con elementos de época.
Carruajes, vestuario, utilería y ambientación ayudaron a transformar las calles actuales.
El resultado permitió que Puebla representara el México de principios del siglo XX sin depender exclusivamente de escenarios construidos.

La residencia del doctor Cuenca se construyó con diferentes propiedades de Atlixco
En Atlixco, la producción utilizó distintas propiedades para recrear la residencia del doctor Cuenca.
El patio pertenecía a una propiedad.
El jardín con estanque correspondía a otra casa cercana.
Ambos espacios fueron integrados para crear una sola residencia dentro de la historia de ‘Mal de amores’.
Los volcanes que debían apreciarse desde el lugar también tuvieron un tratamiento especial.
Durante el rodaje las nubes impedían verlos con claridad, por lo que fueron incorporados digitalmente.

Cuautinchán, una locación poblana que también llegó a Netflix
Cuautinchán forma parte del mapa poblano de Mal de amores.
El municipio fue incluido dentro de las labores de producción y búsqueda de espacios para la serie.
También se realizaron trabajos relacionados con el casting y la participación de extras en diferentes puntos del estado.
Su presencia resulta especialmente interesante porque demuestra que la producción recorrió mucho más que la capital poblana.
Puebla se convirtió así en un territorio de rodaje que incluyó tanto sitios históricos como comunidades y municipios menos conocidos.


San Félix Rijo, Tilapa: uno de los escenarios menos conocidos de Mal de amores
Otro punto del estado utilizado durante el rodaje fue San Félix Rijo, en el municipio de Tilapa.
Netflix utilizó los parajes conocidos como La Toma y La Presa.
Los espacios fueron acondicionados para las necesidades de la producción.
En estas escenas también se contempló la participación de aproximadamente 250 extras de la región.
Es una de las locaciones que puede pasar desapercibida para quienes no conocen el lugar.
Sin embargo, forma parte de la historia detrás de la serie.

Chipilo también forma parte del recorrido
Chipilo es otro de los puntos poblanos relacionados con la producción.
Su inclusión demuestra la amplitud del trabajo de búsqueda de escenarios realizado en el estado.
La serie aprovechó distintos paisajes y espacios para construir un territorio capaz de representar diferentes momentos de la historia.
¿Por qué Puebla es tan importante en Mal de amores?
La relación entre Puebla y la historia comienza desde la novela.
Ángeles Mastretta nació en Puebla y buena parte del universo de Emilia Sauri está vinculado con el estado.
Por eso, trasladar la historia a locaciones poblanas permitió conservar una conexión especial con el origen de la obra.
Las calles y edificios reales también aportaron una textura histórica difícil de reproducir completamente en un foro.
La producción combinó estos espacios con sets y tecnología digital para crear una recreación más completa de la época.
La Casa de la Estrella fue construida desde cero
Y aunque parezca la FFYL, no todos los lugares que aparecen en pantalla son edificios reales.
La Casa de la Estrella fue construida especialmente para la producción en Foros Maravilla.
El set incluyó la botica, la cocina, habitaciones, patio central y fuentes.
Esta construcción demuestra cómo la serie combina escenarios históricos reales con espacios creados completamente para la ficción.
Una producción que recorrió miles de kilómetros
La dimensión de Mal de amores también puede medirse por el trabajo realizado detrás de cámaras.
El equipo recorrió aproximadamente 125 mil kilómetros durante la búsqueda de locaciones.
La producción requirió meses de planeación para coordinar escenarios, departamentos de arte, reparto y jornadas de filmación.
Además de Puebla, San Luis Potosí y Ciudad de México, diferentes espacios tuvieron que transformarse para representar ciudades y épocas distintas.
Puebla vuelve a contar una historia de Ángeles Mastretta
Hay una coincidencia especial detrás de esta producción.
La historia fue escrita por una autora poblana y ahora regresa a Puebla convertida en una serie para Netflix.
Sus personajes recorren edificios, calles y paisajes que forman parte de la identidad del estado.
Para los poblanos, ver la serie también puede convertirse en una búsqueda de lugares conocidos.
El Palacio Municipal, la Biblioteca Palafoxiana, la Capilla del Rosario, Atlixco y Cuautinchán adquieren una nueva dimensión al aparecer dentro de esta historia.
Y quizá ese sea uno de los mayores atractivos de la producción para quienes conocen Puebla.
Porque esta vez Puebla no aparece únicamente como escenario: Puebla también cuenta la historia.
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