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Impunidad e impudicia

Impunidad e impudicia marcan el análisis de Federico Berrueto sobre la carta de Andrés López Beltrán y las condiciones que permiten la falta de consecuencias.

No importante tanto qué sucede, sino las condiciones que lo hacen posible. Como tal, es delirante, por decirlo amablemente, el texto de la carta que firmó Andrés López Beltrán.

Es un documento que desafía el más elemental sentido de la política. No obstante, el hijo del expresidente recibe el generoso apoyo de los suyos. El respaldo, mucho más que una adhesión es la determinación de defender con todo al régimen que ahora sí se advierte amenazado.

Ocurrió con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a raíz de la carta incriminatoria de El Mayo, que resultó veraz al menos en un tema fundamental: que el diputado Melesio Cuén había sido asesinado en la finca de su secuestro y no, como sostenía la fiscalía estatal, producto de un asalto en una gasolinera, para morir después en un hospital.

La FGR no investigó a pesar de que validó la versión del capo secuestrado y que fue evidente el encubrimiento del homicidio. Se puede afirmar, sin exageración que la FGR encubrió al encubridor. En estas horas se sabe de la aprehensión del conductor de Melesio Cuén ¿ahora si van a investigar el homicidio de Cuen o su encubrimiento?

Perder el sentido de los límites para una persona es incursionar en terrenos complicados, es la barrera que, en ciertas circunstancias, vuelve criminal a la persona. La impunidad, jurídica y social parte de la idea de que no habrá consecuencias por transgredir el territorio de lo debido.

La pérdida de piso hace alejarse del sentido ético que obliga a toda persona, más a quienes están investidas de autoridad o de representación. Cuando sucede en un grupo o movimiento significa que la mayoría se domicilie en el cinismo que, al ser compartido, crea la expectativa de que el anonimato blinda, hasta que llega la realidad e impone una responsabilidad individualizada.

Como nunca, se ha perdido el valor de la palabra, se vive en tiempos de impudicia. Es lo que se infiere de las cartas recientes a Donald Trump de López Obrador y de López Beltrán. Asumen que todo puede decirse, sin reparar en las consecuencias para ellos y para lo que representan. El problema se vuelve mayor cuando lo profiere una autoridad porque quien habla no es a título personal, sino por la institución o la nación.

Hablar despectivamente de una persona, de un gobernante o de un país es indeseable, todavía peor tratándose del vecino, socio y amenaza. Acto de irresponsable provocación.

Impunidad e impudicia-federico berrueto

Nuevamente, importante no es qué se dice, sino las condiciones que posibilitan que se diga y, como tal, hay que remitirse al espacio de impunidad social en el país y hasta parte del mundo. No está por demás señalar, más allá de las expresiones inaceptables de algunas autoridades norteamericanas, que la embestida del vecino se ha presentado en términos estrictamente legales y de conformidad con la normatividad concertada.

Las imputaciones al gobernador Rocha Moya y 9 colaboradores se enmarcan en la ortodoxia judicial y del acuerdo de extradición. Incluso, el retiro de visa es potestad discrecional del Estado que la concede. El problema no es el hecho, sino lo que representa, es decir, las razones no aclaradas que llevaron a las autoridades norteamericanas a retirar la visa.

Por lo que representa el padre es explicable el sentido de alerta de López Beltrán, su círculo familiar y el del régimen político. Es jaque al rey y, si un peón no fue sacrificado —Rocha Moya—, menos una pieza de mayor relieve como el hijo del referente político del régimen. López Beltrán representa el símbolo que remite al corazón del cuerpo político del régimen.

Los analistas se exasperan con la presidenta Sheinbaum por su postura ante el asunto; parece que no entienden que se trata de defender con todo al movimiento, al régimen político en el poder, incluso en un tema tan frágil como el de Rubén Rocha Moya. La legalidad no existe y el Estado ha sido subvertido por el régimen.

El problema grave de la connivencia con el crimen organizado plantea un tema de estética, de ética y de estricta legalidad a partir de las reglas vigentes internas, las de EU y las que norman la relación entre ambos países.

Las cartas del padre y del hijo son ejemplo de la impudicia que se ha apoderado de la vida pública. El retiro de la visa y la respuesta son evidencia inequívoca de que la guerra de posiciones ha empezado, un enfrentamiento desigual y con un desenlace de efectos impensables.

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