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Amanda Rubiera: talento poblano que brillará en la National Ballet School of Canada

Con disciplina, sensibilidad y pasión por la danza, la joven bailarina poblana obtuvo una beca para realizar una estancia en la National Ballet School of Canada, en Toronto, donde continuará su formación en ballet clásico, jazz, contemporáneo y puntas.

Hay talentos que se reconocen desde los primeros pasos. En Amanda Rubiera Almazán, el ballet no es solamente una disciplina artística: es un lenguaje, una forma de expresarse y un espacio en el que, desde pequeña, ha encontrado su lugar.

La joven bailarina poblana está a punto de comenzar una nueva etapa que representa un importante salto en su formación artística tras cursos en Academia Ballet Puebla bajo la guía de sus profesores Edgar Madrid y Baruch Espinos.

El próximo 1 de septiembre viajará nuevamente a Toronto, Canadá, para incorporarse a la National Ballet School of Canada, institución en la que obtuvo una beca después de participar en un proceso de audición y permanecer una semana en la escuela.

La oportunidad llegó de manera inesperada. Después de regresar a Puebla de una experiencia nacional, su maestro recibió la noticia de que Amanda había sido invitada a realizar una estancia y audición en Canadá.

En febrero viajó por primera vez y vivió durante una semana la experiencia de entrenar en la reconocida institución.

Lejos de sentirse intimidada por un nuevo país, otro idioma y un entorno desconocido, Amanda encontró en sus compañeros y maestros una bienvenida que le permitió concentrarse en lo que mejor sabe hacer: bailar.

“Me sentí muy emocionada y agradecida por esa oportunidad”, comparte al recordar el momento en que supo que había sido seleccionada.

Ahora, sus padres contemplan viajar algunos días antes para acompañarla durante el inicio de esta etapa. En principio, Amanda permanecerá un año en Toronto; posteriormente, su familia evaluará su adaptación a la escuela, la residencia, los estudios y la vida lejos de casa. El programa puede extenderse hasta seis años.

Una formación que va más allá de las zapatillas de ballet

La nueva rutina de Amanda será intensa y exigente, pero también representa una oportunidad para crecer como artista y como persona.

Su jornada comenzará aproximadamente a las 8:30 de la mañana con entrenamiento de ballet, que concluirá alrededor de las 12:30 horas. Después tendrá tiempo para comer, cambiarse y trasladarse a sus clases académicas, que comenzarán aproximadamente a la 1:15 de la tarde y terminarán cerca de las 6:30.

En el ámbito dancístico continuará fortaleciendo su técnica en ballet clásico, jazz, danza contemporánea y puntas, disciplinas que forman parte de una preparación integral para una bailarina que aspira a llegar a escenarios y compañías de gran nivel.

Para Amanda, la disciplina es indispensable, pero no está separada del disfrute.

“El ballet significa mucha disciplina y también disfrutar”, explica.

Y cuando sube al escenario, no necesita convertirse en una princesa o interpretar una personalidad distinta. Su mayor descubrimiento está precisamente en ser ella misma.

“Cuando bailo siento que siempre he pertenecido ahí, desde pequeña”, dice.

Amanda Rubiera

Toronto: un escenario para crecer

La primera experiencia en Canadá le permitió conocer una dinámica diferente de entrenamiento y comprobar que podía desenvolverse en un entorno internacional.

Al llegar a su primera clase estaba nerviosa porque no conocía a nadie. Sin embargo, sus nuevos compañeros fueron amigables y la recibieron con cariño.

Aquella semana no fue solamente una estancia: también fue una audición. Los maestros observaron su desempeño, su capacidad de adaptación y su trabajo dentro del salón.

Después llegó la espera por los resultados.

La respuesta confirmó que Amanda había sido aceptada y que tendría la posibilidad de regresar para continuar con su preparación.

El proceso también implicó un reto para su familia, particularmente en el aspecto económico. Sin embargo, sus padres decidieron acompañar el sueño de su hija y realizar los esfuerzos necesarios para que pudiera aprovechar esta oportunidad.

Ahora Amanda se prepara para vivir en un internado y compartir habitación con otra estudiante. Será una experiencia distinta a la vida que conoce en Puebla, pero ella la enfrenta con ilusión y curiosidad.

Lo que más le emociona es conocer otro país, aprender de nuevas experiencias, hablar otro idioma y hacer nuevos amigos.

¿Lo que más va a extrañar? Algo mucho más cercano al corazón de cualquier poblano: la comida y, especialmente, la salsa.

Una bailarina que no quiere dejar de ser ella misma

Amanda tiene claro que quiere construir una trayectoria importante en el mundo de la danza.

Su gran sueño es formar parte de una compañía reconocida y convertirse en una bailarina reconocida por su trabajo.

Pero antes de pensar en los grandes escenarios, entiende que cada logro comienza en el salón de clases, con cada plié, cada relevé, cada ejercicio de barra y cada hora de ensayo.

Su consejo para otras niñas y niños que sueñan con bailar es sencillo, pero poderoso: no rendirse, asistir a sus clases, mantener una buena actitud y, sobre todo, disfrutar el proceso.

La historia de Amanda apenas comienza a escribir sus primeros compases. El escenario ahora se encuentra en Toronto, pero sus raíces permanecen en Puebla.

Con sus zapatillas listas, una maleta llena de ilusiones y el respaldo de su familia, esta joven poblana emprende un nuevo acto de su historia. Uno que promete estar lleno de disciplina, descubrimientos, retos y, sobre todo, mucho ballet.

Amanda Rubiera: “Cuando bailo siento que siempre he pertenecido ahí”

¿Cómo te sentiste cuando recibiste la noticia de que habías obtenido una beca para viajar a Canadá?

Me sentí muy emocionada y agradecida por esa oportunidad. Fue algo que me hizo mucha ilusión.

¿Qué significa el ballet para ti?

Significa mucha disciplina, pero también disfrutar. Me gusta todo lo que puedo aprender a través de la danza.

¿Qué fue lo que más te emocionó de la posibilidad de regresar a Canadá?

Conocer otro país y estar en un lugar nuevo, pero también vivir nuevas experiencias, aprender y conocer personas.

¿Te da nervios estar tan lejos de casa?

Sí, un poco. Me emociona estar en un lugar nuevo, aprender otras cosas, hablar otro idioma y hacer nuevos amigos. Lo que más voy a extrañar es la comida, especialmente la salsa.

**¿**Cuál es tu sueño más grande como bailarina?

Estar en una compañía muy importante y llegar a ser una bailarina muy reconocida.

¿Cómo fue trabajar con los maestros de la escuela?

Fueron muy buenos conmigo. Sentí que me ayudaron a adaptarme y pude concentrarme en las clases.

¿Cómo reaccionó tu familia cuando regresaste a Puebla?

Estaban muy emocionados. Les conté todo lo que había vivido y cómo había sido la experiencia.

¿El aspecto económico representó un reto para tu familia?

Sí, al principio fue un obstáculo, pero mis papás están haciendo todo lo posible para que pueda aprovechar esta oportunidad.

¿Cómo será un día normal para ti?

Amanda: Por la mañana tendré ballet. Las clases terminan aproximadamente al mediodía y después tendremos tiempo para comer, cambiarnos y trasladarnos a las clases académicas, que terminan por la tarde. Después será momento de descansar.

¿Qué materias tendrás además de ballet?

Además de las clases académicas, como matemáticas y lenguaje, también tendremos materias como diseño y costura.

¿Qué les dirías a las niñas y niños que tienen un sueño como el tuyo?

Que no se rindan y que tengan buena actitud. Que sigan su camino, vayan a sus clases y disfruten lo que hacen.

academiaballetpuebla

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