Tanto mundo que se desborda.
Tanta realidad en la fe prendida.
Tanta distancia por recorrer.
Tanto suceso como porvenir.
Tantas órbitas que buscan centro.
Descubren el remanso del silencio.
El sitio donde vuelve la mirada.
La herida que rehace sus destinos.
La intuición que abre los límites.
Los claros en que la vida respira.
Abren aquello que se calla.
La pausa entre palabras.
Los destellos que esquivan el nombre.
La perplejidad que surge de lo otro.
La secreta raíz de cuanto vive.
El tiempo quedará entre reliquias.
Las ruinas buscarán nuevas preguntas.
Las rocas hablarán del polvo viejo.
El polvo cubrirá las esperanzas.
Y los acantilados renacerán.
El lenguaje pregunta por su suerte.
Regresan esos textos nunca escritos.
Despiertan los renglones del asombro.
Renacen los sentidos primeros.
De migajas que vuelven pan en frases.
¿Qué más nos queda sino poesía?
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