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Alejandro Gómez: raíces que construyen futuro desde San Pedro Cholula

Alejandro Gómez comparte su visión de servicio público y su compromiso con el desarrollo de San Pedro Cholula desde una perspectiva cercana a la ciudadanía.

Orgullosamente cholulteca, Alejandro Gómez no solo representa una nueva generación comprometida con lo público, sino también una historia profundamente arraigada en el esfuerzo, la familia y el amor por San Pedro Cholula.

A sus 27 años, su vida ha estado marcada por los valores que aprendió desde casa: trabajo, honestidad y responsabilidad. Pero más allá de cualquier cargo, Alejandro es un joven que entiende que el verdadero crecimiento no es solo personal, sino colectivo.

Con una energía constante y una visión clara, ha decidido involucrarse para ver a su comunidad crecer, evolucionar y fortalecerse sin perder su esencia.

Raíces que forman, familia que sostiene

Vengo de una familia que no lo tenía todo resuelto, pero que lo construyó todo con esfuerzo”, comparte Alejandro con una serenidad que refleja orgullo y gratitud.

Su historia comienza en un hogar donde el trabajo diario no era una opción, sino una forma de vida. Entre negocios familiares aprendió desde pequeño que el éxito no se hereda: se construye.

Su mamá, Diana, ha sido ese pilar emocional que guía con amor; su papá, Jorge, el ejemplo de disciplina y constancia. Y sus abuelos, el legado vivo de una generación que enseñó que salir adelante siempre es posible.

Para Alejandro, la familia no solo es importante: es el centro de todo.

El compromiso también se construye desde casa y con valores

Un estilo de vida en movimiento

Activo, disciplinado y con una energía que se percibe incluso en su forma de hablar, Alejandro encuentra en el deporte una extensión de su filosofía de vida.

Bicicleta, fútbol, atletismo o gimnasio… no importa la actividad, sino el equilibrio que le permite mantenerse enfocado.

“Un cuerpo sano ayuda a tener una mente sana”, dice convencido.

Pero su verdadero motor va más allá de lo físico: es esa inquietud interna por hacer más, por no quedarse quieto, por avanzar.

Cholula: más que un lugar, una identidad

Si hay algo que define a Alejandro Gómez es su profundo amor por San Pedro Cholula.

“Cholula es su gente”, afirma. Y en esa frase resume todo.

Habla de una comunidad cercana, solidaria, donde aún se respira esa sensación de familia. Un lugar donde cada barrio, cada calle y cada historia construyen una identidad única.

Para él, Cholula no es solo el lugar donde vive, es el lugar que lo formó… y al que quiere devolverle algo.

Ese compromiso se refleja también en los espacios que lo conectan con su esencia, como el Cerro Zapotecas, un refugio personal donde encuentra claridad, calma y perspectiva.

Entre tradición y futuro, Alejandro Gómez apuesta por una Cholula más fuerte.

Hacer las cosas bien… desde el corazón

Cuando se le pregunta qué significa hacer las cosas bien, su respuesta es tan sencilla como poderosa:

“Hacerlas con amor”. Para Alejandro, no se trata de perfección, sino de intención. De involucrarse, de dar lo mejor de sí y de ponerle sentido a cada acción.

Esa filosofía es la que lo llevó a involucrarse en lo público. No desde la ambición, sino desde la convicción.

“Quiero ser de los que hacen que las cosas sucedan”, dice, recordando aquella historia del foco que nadie cambiaba… hasta que alguien decide hacerlo.

Entre propósito, familia y futuro

Más allá de cualquier responsabilidad, Alejandro tiene claro lo que realmente importa: ser feliz, disfrutar el presente y construir desde el ejemplo.

Le enoja la injusticia, el abuso, la falta de respeto.
Le mueve la familia, el amor y la posibilidad de aportar.

Y cuando piensa en su legado, no habla de logros materiales, sino de algo mucho más profundo:

“Que me recuerden como alguien que hizo algo por los demás… y haber construido una familia feliz”.

Si su historia pudiera resumirse en una frase, sería una que heredó de su abuelo:

“Jamás te detengas.” Y es precisamente esa convicción la que hoy lo define.

¿Qué cosas son las que realmente te importan en la vida, más allá de cualquier cargo o responsabilidad?

Hay una frase sencilla pero poderosa de Dalai Lama que me gusta mucho: “El propósito de nuestra vida es ser felices.”

Y creo que muchas veces se nos olvida. Vivimos esperando la felicidad, como si fuera algo que va a llegar cuando logremos cierta meta: cuando tengamos ese trabajo, cuando concretemos un proyecto o cuando consigamos algo más. Pero la realidad es que la felicidad no debería ser una meta lejana, sino algo que construimos todos los días.

Para mí, lo más importante es disfrutar lo que hago, disfrutar quién soy y valorar lo que tengo hoy. Aprender a estar bien en el presente.

También creo que la felicidad no es solo personal. Cuando tú estás bien, cuando haces las cosas con buena intención, eso se transmite. Ser feliz también es poder aportar, hacer sentir bien a los demás, especialmente a la gente que lo merece.

Al final, muchas veces no nos damos cuenta, pero algo tan sencillo como vivir con alegría y propósito puede generar cosas muy positivas a tu alrededor.

Si alguien te observa un día completo sin conocerte, ¿qué crees que diría de ti al final del día?

Yo creo que diría que soy una persona que quiere hacer todo en un día.

Me gusta cumplir con mis responsabilidades, pero también hacer espacio para lo que me importa: hacer ejercicio, trabajar, apoyar a mi familia en lo que necesiten, ver a mi novia Alejandra —que sin duda es una de mis mayores motivaciones— y convivir con mis seres queridos.

Siempre trato de hacer mucho en un solo día. Podría tomarme las cosas con más calma, sí… pero también me gusta sentirme productivo, avanzar y cerrar el día con la sensación de que valió la pena.

¿Qué es lo que más te preocupa de lo que está pasando en la sociedad?

La desconexión familiar. La familia es la primera célula de la sociedad; es donde se forman las personas, donde se aprenden los valores y donde se construyen las bases de todo.

Cuando esa estructura se debilita, inevitablemente también se debilita la sociedad.

Hoy creo que tenemos gobiernos que no están poniendo la atención suficiente en el desarrollo integral de la familia: en cuidar su salud, su educación, su economía y su estabilidad.

Y eso, aunque no siempre se vea de forma directa, termina reflejándose en muchos de los problemas que enfrentamos, como la inseguridad, la falta de valores y la pérdida de sentido de comunidad.

Por eso estoy convencido de que cualquier proyecto de desarrollo —desde lo público o lo social— tendría que poner a la familia en el centro. Porque fortalecer a la familia es, al final, fortalecer a toda la sociedad.

Hacer las cosas con amor: su filosofía de vida y servicio.

 ¿Qué te motivó realmente a involucrarte en la política?

Me motivó entender que quiero ser de las personas que hacen que las cosas sucedan.

Alguna vez escuché una historia muy sencilla, pero muy poderosa: en una casa había un foco fundido. Pasaba el papá y pensaba: “seguramente más tarde alguien lo cambia”. Luego pasaba la mamá y decía: “seguro alguno de mis hijos o mi esposo lo va a hacer”. Después los hijos, uno por uno, veían el foco y pensaban lo mismo: que alguien más se iba a encargar.

Y así pasaban los días… y el foco seguía sin cambiarse.

Esa historia se me quedó muy grabada, porque refleja algo que pasa todos los días: todos vemos los problemas, pero pocas personas deciden actuar.

Ahí entendí que yo no quiero ser de los que esperan. Quiero ser de los que se involucran, de los que asumen responsabilidad y cambian el foco para que la casa vuelva a tener luz.

Además, me niego a quedarme al margen.

No quiero ser espectador de las decisiones que impactan a la sociedad; quiero entenderlas, participar en ellas y ayudar a construirlas.

Siempre he pensado que hay dos formas de ver la vida: como alguien que observa la historia… o como alguien que decide formar parte de ella y cambiarla. Yo prefiero la segunda.

¿Qué es lo que te impulsa a seguir adelante en la política, incluso frente a críticas o momentos complejos?

La grandeza de México.  Su historia, su cultura, su gente. Siempre lo he dicho: México es un país extraordinario, profundamente rico, no solo por sus recursos, sino por lo que somos como sociedad.

Y justamente por eso duele ver que, a lo largo de muchos años, han pasado gobiernos que no han estado a la altura de ese potencial. Eso, lejos de desanimarme, me impulsa.

El sueño de ver un mejor México, de ver a la gente vivir mejor, en un país más justo y más próspero, es lo que me mantiene firme, incluso cuando el camino se vuelve complicado.

Porque al final, para eso estamos aquí: para hacer que las cosas sucedan, con determinación, incluso cuando parecen difíciles.

Alejandro Gómez es reflejo de una generación que no quiere observar el cambio desde lejos, sino ser parte de él. Una generación que entiende que el verdadero impacto comienza en lo cercano: en la familia, en la comunidad, en su tierra.

Porque al final, construir un mejor futuro también es un acto de amor…
y él ha decidido hacerlo desde San Pedro Cholula.

Redes Sociales
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Instagram: alegomez.mx

Oficina: (222) 310 80 68

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