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El trabajo doméstico sigue siendo una deuda con las mujeres en México

El trabajo doméstico sostiene la economía, el bienestar de las familias y el funcionamiento del país; sin embargo, continúa siendo una de las actividades más invisibilizadas y desiguales.

En el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se conmemora cada 22 de julio, Repara Lumea hace un llamado a reconocer el valor económico y social de estas labores y a impulsar una verdadera corresponsabilidad entre familias, Estado, empresas y sociedad.

En México, la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados continúa recayendo sobre las mujeres. De acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor económico del trabajo no remunerado equivale a más de una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, y son las mujeres quienes aportan la mayor parte de ese valor mediante actividades como cocinar, limpiar, cuidar a niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad.

A esta realidad se suma la situación de las personas trabajadoras del hogar remuneradas. Con base en cifras del INEGI derivadas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en México existen alrededor de 2.5 millones de personas dedicadas al trabajo doméstico remunerado, de las cuales cerca del 90% son mujeres. Además, 69.5% no cuenta con prestaciones laborales, 95% trabaja en condiciones de informalidad y la gran mayoría no tiene un contrato por escrito.

Para Flor Rodríguez, directora ejecutiva de Repara Lumea, estas cifras reflejan una desigualdad estructural que continúa afectando el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres.

«Durante décadas se nos enseñó que limpiar, cocinar, cuidar o atender a otras personas era una obligación natural de las mujeres. Hoy sabemos que no es una responsabilidad femenina, sino una responsabilidad social. Mientras el trabajo doméstico siga siendo invisible y desigualmente distribuido, la igualdad seguirá siendo una meta lejana.»

La organización destaca que el trabajo doméstico no solo implica las labores de limpieza, sino también el cuidado físico y emocional de las familias, una actividad indispensable para el funcionamiento de la economía y el bienestar colectivo.

Diversos estudios internacionales han demostrado que la sobrecarga de trabajo doméstico limita el acceso de las mujeres al empleo formal, reduce sus ingresos, afecta su salud física y mental y disminuye sus oportunidades de desarrollo profesional.

Para Repara Lumea, la conmemoración del 22 de julio representa una oportunidad para avanzar hacia una agenda de corresponsabilidad que permita desfeminizar los cuidados, promover licencias parentales equitativas, ampliar la cobertura de servicios públicos de cuidado y reconocer plenamente los derechos laborales de las personas trabajadoras del hogar.

«No podemos hablar de igualdad salarial, liderazgo femenino o desarrollo económico si millones de mujeres siguen realizando dobles y hasta triples jornadas todos los días. El trabajo doméstico sostiene la vida; por eso debe ser reconocido, redistribuido y valorado.», señaló Flor Rodríguez.

La organización también hace un llamado a fortalecer el Sistema Nacional de Cuidados, una política pública que permitiría distribuir las responsabilidades del cuidado entre el Estado, las familias, las empresas y la comunidad, reduciendo las brechas de género que persisten en México.

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