En la monarquía de lo incipiente
donde hace magia la vida
cada enormidad se sostiene
las piedras ruedan al mar
un verde atesora el instante
respiran aves y serpientes
y hay humanidad
a pesar del futuro absurdo
¡y una nada hace aurora!
El desasosiego revierte a lo simple
y regresa la gracia espontánea
las sales disipan las olas
las tormentas son savia del tiempo
la fiereza retorna soberana
y sigue la humana presencia
que absorbe futuros
¡y la nada me engendra constante!
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