Los recientemente publicados “Precriterios Generales de Política Económica 2027” ofrecen una aproximación cuantitativa al rumbo macroeconómico de México en un contexto de desaceleración global y reconfiguración comercial. En este marco, el gobierno perfila estimaciones prudentes sobre crecimiento, inflación, tipo de cambio y la relación con Estados Unidos y Canadá, variables clave para la estabilidad económica.
En materia de crecimiento, se anticipa que el Producto Interno Bruto (PIB) cierre 2026 en un rango aproximado de entre 2.0% y 2.5%, reflejando una moderación respecto a años previos, pero aún sostenido por el consumo interno y la inversión vinculada al nearshoring. Este fenómeno ha impulsado la relocalización de cadenas productivas hacia México, especialmente en el norte y el Bajío. Para 2027, los precriterios suelen proyectar un crecimiento ligeramente mayor, en torno a 2.3%–3.0%, condicionado a una recuperación más clara de la economía de Estados Unidos, principal socio comercial, que absorbe cerca del 80% de las exportaciones mexicanas.
En cuanto a la inflación, se prevé que al cierre de 2026 esta converja hacia niveles cercanos a 3.5%–4.0%, acercándose gradualmente al objetivo del Banco de México (3% ±1 punto porcentual). Esta trayectoria supone la disipación de choques externos en precios de energéticos y alimentos, así como el efecto rezagado de la política monetaria restrictiva. Para 2027, se estima que la inflación se ubique más firmemente en torno a 3.0%–3.5%, aunque con riesgos asociados a presiones salariales y a posibles depreciaciones cambiarias.
El tipo de cambio, por su parte, se proyecta con relativa estabilidad. Para el cierre de 2026, se anticipa un rango de entre 17.5 y 18.5 pesos por dólar, apoyado por flujos robustos de remesas (superiores a 60 mil millones de dólares anuales) y una inversión extranjera directa dinámica. Hacia 2027, el escenario base contempla una ligera depreciación hacia niveles de 18.5–19.5 pesos por dólar, consistente con una eventual reducción del diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos. No obstante, esta trayectoria está sujeta a episodios de volatilidad financiera global.
Finalmente, la relación comercial en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) adquiere relevancia estratégica ante la revisión programada hacia 2026. Este proceso no implica una renegociación automática, pero sí abre espacios de tensión, particularmente en temas energéticos, reglas de origen y política industrial. México deberá sostener una posición técnica y diplomática sólida para preservar el acceso preferencial a los mercados y capitalizar el nearshoring. La certidumbre jurídica derivada del tratado seguirá siendo un factor determinante para la inversión.
En conjunto, los Precriterios 2027 delinean un escenario de crecimiento moderado (alrededor de 2.5%), inflación en convergencia al objetivo (cercana a 3%), tipo de cambio estable con ligera depreciación y una relación comercial clave en proceso de revisión, donde la disciplina macroeconómica y la negociación estratégica serán esenciales.
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