La madre buscadora anunció el hallazgo en Sonora; espera pruebas de ADN para confirmar la identidad
La activista y madre buscadora Ceci Flores volvió a conmocionar a México tras anunciar el hallazgo de restos óseos que podrían pertenecer a su hijo Marco Antonio, desaparecido en 2019 en Sonora.
A través de un mensaje profundamente emotivo en redes sociales, Flores expresó: “Vamos a casa, hijo”, frase que rápidamente se viralizó y reflejó años de búsqueda incansable.
El descubrimiento ocurrió en la carretera 26, a la altura del kilómetro 46, en Hermosillo, una zona señalada previamente por colectivos como punto de posibles fosas clandestinas.
De acuerdo con la propia Ceci Flores, los restos no están completos; sin embargo, logró identificarlos de manera preliminar por la ropa encontrada en el lugar, la cual coincide con la que llevaba su hijo el día de su desaparición.
A pesar de ello, la confirmación oficial dependerá de pruebas de ADN:

“Solo quiero una evidencia que me diga que sí es mi hijo”, expresó.
¿Quién es Marco Antonio y qué ocurrió en 2019?
Marco Antonio Sauceda Rocha tenía 32 años cuando fue privado de la libertad el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino, Sonora.
Su desaparición marcó el inicio de una lucha que transformó la vida de su madre, quien desde entonces no solo lo busca a él, sino también a miles de personas desaparecidas en México.
De madre a símbolo nacional
Tras la desaparición de su hijo, Ceci Flores fundó el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, integrado por cientos de mujeres que, ante la falta de respuestas institucionales, realizan búsquedas en campo con sus propios recursos.
Desde su creación en 2019, este colectivo ha logrado localizar cientos de restos humanos y también personas con vida, convirtiéndose en uno de los movimientos más relevantes en la crisis de desapariciones en el país.
Una crisis que no termina
El caso de Ceci Flores no es aislado. México enfrenta una crisis humanitaria con más de 100 mil personas desaparecidas, lo que ha obligado a familiares a convertirse en buscadores.
Estas madres recorren terrenos, desiertos y fosas clandestinas, muchas veces enfrentando amenazas del crimen organizado y la indiferencia institucional.
“Abrazar un puño de huesos”
El mensaje de Ceci Flores resume el dolor de miles de familias en México: encontrar a sus seres queridos, incluso si es en forma de restos.
“Me resta abrazar un puño de huesos que he encontrado”, dijo tras el hallazgo.
Mientras se esperan los resultados de ADN, su historia vuelve a poner en el centro una pregunta urgente: ¿cuántas madres más tendrán que buscar solas?














