En lo alto del Cerro de las Tres Cruces, donde el cielo parece más cercano y el horizonte se abre sobre la región de Ciudad Serdán, se levanta imponente el San Judas monumental de Esperanza, Puebla. Más que una escultura, esta imagen se ha convertido en un nuevo símbolo de identidad, fe y esperanza para el municipio, así como en un emergente punto de referencia del turismo religioso en el estado.
Visible desde varios kilómetros a la redonda, la figura domina el paisaje y marca el territorio no solo con su tamaño, sino con el profundo significado espiritual que representa para miles de creyentes.
Un nuevo referente de devoción popular
San Judas Tadeo es uno de los santos con mayor arraigo en México, venerado como el patrono de las causas difíciles. Su imagen monumental en Esperanza fue concebida como un espacio de encuentro para fieles, peregrinos y visitantes que buscan un sitio de recogimiento, oración y convivencia comunitaria.
La instalación de esta escultura se inscribe en una tradición muy presente en Puebla: la de plasmar la fe en imágenes monumentales que dialogan con el entorno natural y refuerzan la identidad espiritual de las comunidades. Aquí, la devoción no se queda en los templos, sino que se proyecta hacia el paisaje, integrándose con la geografía y la historia local.
Punto de reunión y peregrinación
Desde su inauguración, el San Judas monumental fue pensado como un epicentro de celebraciones religiosas, caminatas devocionales y peregrinaciones. Fechas significativas, como el 28 de octubre, día dedicado al santo, congregan a numerosos fieles que ascienden al cerro como acto de fe y tradición.
El objetivo a largo plazo es claro: que este sitio se consolide como un nuevo destino dentro de las rutas de turismo religioso en Puebla, sumándose a otros espacios donde la espiritualidad y el viaje se entrelazan, generando también un impacto social y económico positivo para la comunidad.
Una escultura que domina el paisaje y la memoria
Con una altura aproximada de 30 metros, pesa 48 toneladas, fue diseñado por el escultor poblano Carlos Pacheco Salamanca, el San Judas monumental se coloca entre las imágenes religiosas más grandes del país. Su ubicación estratégica no es casual. El Cerro de las Tres Cruces ya era un lugar cargado de simbolismo para los habitantes de Esperanza, y la presencia de la escultura refuerza su carácter espiritual y comunitario.
Hoy, la silueta de San Judas no solo vigila el valle: se ha convertido en un nuevo emblema del municipio, un punto de referencia visual y emocional que une fe, territorio y comunidad.











