Louis David Horné concibe la actuación como vivir otras vidas; habla de su salto con Cometa y su papel en Como agua para chocolate, hoy en HBO.
El actor Louis David Horné no habla de sus personajes como si fueran trabajos. Habla de ellos como si fueran vidas que ha tenido el privilegio de habitar. Y quizá por eso su carrera se siente tan honesta, tan cargada de verdad.
Desde niño, cuando veía cine mexicano en su natal Aguascalientes, algo ya se agitaba dentro de él. “Yo veía películas y decía: cómo me encantaría experimentar eso, vivir esa vida, aunque fuera por un momento”, recuerda. Antes incluso de pensar en estudiar actuación, ya existía en él esa necesidad de habitar otros cuerpos, otros destinos. “Ser actor, para mí, siempre fue eso: poder vivir vidas alternas”, dice.

Su formación en el teatro le dio una raíz profunda. No solo técnica, sino ética. “Yo vengo de la vieja escuela del teatro, donde te enseñan a llegar temprano, a llegar preparado, a tomar cada ensayo en serio”, explica. De ahí nació también su obsesión por construir personajes desde adentro: “Yo me clavo mucho, me hago biografías completas del personaje, aunque eso no esté en el guion”. Para él, cada rol necesita una vida previa, un pasado invisible que sostenga cada escena.
Ese rigor lo acompañó cuando llegó a la Ciudad de México con una idea clara: quería hacer cine. Y entonces llegó Cometa, el proyecto que cambió todo. “Yo pensaba que quizá iban a pasar diez o quince años antes de verme en una sala de cine, aunque fuera en una escena chiquita”, confiesa. Pero la realidad fue otra: “A los siete meses se juntó la preparación con la oportunidad y me dieron un protagónico”. Para Louis David, esa película no fue solo un logro profesional, fue una confirmación íntima de que la perseverancia sí tiene recompensa.
Además, Cometa le mostró algo aún más poderoso: el impacto real de una historia en la vida de las personas. “La gente me decía que la película les ayudó a sanar algo, a recordar a una mascota, a hacer una catarsis”, cuenta. Ahí entendió que actuar no es solo interpretar, también es acompañar emocionalmente al público.

Ese mismo compromiso se refleja ahora en Como agua para chocolate. Entrar a un universo tan amado fue, para él, un honor y una responsabilidad. “Me siento muy orgulloso de formar parte de esta historia, es una producción de primer nivel”, afirma. Su personaje, Juan Alejandrez, no solo habita una historia de amor, sino un momento crucial de México. “Juan representa a millones de mexicanos que trabajaban en las haciendas y decidieron hacerse revolucionarios”, explica con emoción.
Construirlo no fue imitar una versión previa, sino crearlo desde cero. “Tuve que hacerle su lenguaje, sus pausas, su manera de hablar; el Juan que se ve en pantalla es una construcción mía junto con el director”, revela. Y eso, lejos de asustarlo, lo llenó de entusiasmo: “Siento que soy el primer Juan de esta generación, y eso me dio una libertad creativa enorme”.

Louis David vive un momento de expansión. Sabe que su camino apenas empieza. “Yo espero que vengan cosas todavía más grandes o igual de bonitas que esto”, dice, mientras celebra el estreno de la segunda temporada de la serie y se prepara para lo que viene.
Hoy, su carrera está en uno de sus momentos más luminosos. Y este es apenas el comienzo. Verlo ahora, acompañarlo en este punto de su camino, es ser testigo de un actor que todavía tiene muchas vidas por vivir… y muchas historias por contar.
Puedes ver Como agua para chocolate en HBO y Cometa en Vix









