No sé hasta dónde llego
alzo la voz y el viento la dispersa
atravieso las puertas sin destino
trabajo sin objeto trascendente
mi creación la hunde el poder
mis grietas ya no tienen fin
me ha comido el espejo
mi imagen se ha hecho agua
el piso ya no marca huellas
Pero el eco regresa
nuevo viento en el alma
el diario alcanzar el sueño
mis esfuerzos sobre el lecho
la imaginación limpia
la calma en mis espacios
el amanecer que visto
esas lágrimas que van al cielo
las cúpulas de mi mundo
Y permanezco para ser
—aunque esa gente que quiere callarme
se estrelle con mi ángel creador
y pretenda humillarme por dinero—
No como forma alada
como escénico pulso
que habito lo que tiembla
sin requerir certeza
las huellas que ahora dejo
sostienen toda luz
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com








