Los espectáculos de alto nivel consolidan a la Ciudad de México como epicentro cultural y de entretenimiento en Latinoamérica, además de ampliar el impacto turístico en zonas de poca tradición receptiva.
Grandes conciertos como los recientes de Shakira, Dua Lipa y Bad Bunny lograron mover no sólo a sus fans sino también al sector turístico.
En la Ciudad de México, los grandes conciertos han dejado de ser únicamente eventos culturales para convertirse en detonantes de actividad económica y turística, con un impacto que trasciende el recinto que los alberga.

EFECTO BAD BUNNY
El caso de “El conejo malo”, el artista puertorriqueño de reggaetón, es ilustrativo: su capacidad de convocatoria no solo llena espacios, sino que también moviliza flujos de visitantes, activa cadenas de consumo y redefine la manera en que se vive la ciudad durante eventos de gran escala.
De acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (CANACO CDMX), los ocho conciertos del artista puertorriqueño durante el mes de diciembre generarán una derrama económica aproximada de 3,226 millones de pesos, distribuidos en: 2,260 millones por la venta de boletos, 550 millones por consumo de alimentos y bebidas y 416 millones por hospedaje (tradicional y alojamiento temporal), concentrado entre un 80 y 90% en zonas cercanas al Estadio. .
Esta situación corresponde a un fenómeno más amplio: el crecimiento del turismo impulsado por eventos. Un estudio realizado por Ipsos y Airbnb reveló que más del 40% de las preferencias de los mexicanos incluye asistir a algún evento entre sus planes de viaje para este 2025, especialmente por la población de 18 a 27 años.
De acuerdo con este estudio, aproximadamente el 41% de los viajeros nacionales se ven atraídos por los conciertos de artistas específicos, seguido del 40% que lo hace gracias a los festivales de música; lo que confirma que la agenda cultural se ha convertido en un factor decisivo para el desplazamiento turístico.
El impacto de estos viajes no se limita al espectáculo, al registrar que un 89% de los viajeros planea explorar otros lugares durante su visita, mientras que el 90% considera la cercanía al evento como un criterio clave para elegir su alojamiento.
Esta combinación abre oportunidades para zonas históricamente con escasa tradición turística, particularmente cuando el hospedaje se apoya en plataformas digitales de alojamiento temporal.
En este contexto, los conciertos de alto perfil también funcionan como mecanismos de dispersión turística dentro de la ciudad, al permitir que los visitantes se alojen en colonias con menor densidad de visitantes.
Esto activa y amplía el impacto económico local en zonas que normalmente quedan fuera del circuito de grandes eventos. Este fenómeno ya ocurre con frecuencia en la Alcaldía Iztacalco que se ve beneficiada en las fechas del Gran Premio de México de la Fórmula 1.
El estudio “Turismo y Desarrollo Económico Local: el impacto de las Plataformas Digitales de Hospedaje en las y los emprendedores de las MIPYMES en México 2025”, realizado por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR), señala que para el 72% de las MIPYMES en Ciudad de México el turismo es una fuente importante de clientes.
Además, 60% de las MIPYMES reportó haber recibido consumidores gracias a recomendaciones de anfitriones en plataformas de alojamiento temporal, mientras que 18% identificó específicamente a huéspedes que utilizan Airbnb como origen de estos clientes.
Desde la perspectiva del visitante, esta interacción se traduce en consumo local: datos recabados entre huéspedes que reservaron en Airbnb en la Ciudad de México de agosto de 2023 a febrero de 2025 muestran que más del 40% recibió recomendaciones de restaurantes por parte de sus anfitriones, y que 45% de estas sugerencias corresponden a comercios ubicados en el mismo barrio donde se encontraba el alojamiento.
Otro ejemplo del impacto derivado de eventos masivos será la próxima justa mundialista de fútbol, donde México será país anfitrión por tercera ocasión.
Situación que vislumbra el arribo de más de 380 mil huéspedes a la plataforma y un impacto económico estimado en US$3.6 mil millones para las ciudades sedes, lo que abrirá una oportunidad para que los viajeros descubran otras zonas de estas ciudades, generando una red de estancias más amplias y con ello, contribuir al desarrollo para zonas conurbadas y destinos adyacentes, beneficiando la economía y el desarrollo de negocios locales.
En conjunto, el fenómeno del artista más influyente del género urbano permite observar cómo los grandes eventos culturales pueden convertirse en palancas de desarrollo turístico y económico, siempre que se articulen con modelos de alojamiento y consumo capaces de distribuir mejor los beneficios en la ciudad.
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