Las excarcelaciones fueron anunciadas públicamente por líderes como Henrique Capriles y Tomás Guanipa, sin que el régimen confirmara por ahora la operación.
En una medida sorpresiva tras la crisis poselectoral, el gobierno de Nicolás Maduro liberó a 13 activistas políticos, ocho con libertad plena y cinco bajo arresto domiciliario, según informó la oposición venezolana.
Según Capriles y Guanipa, entre los beneficiados estan figuras políticas reconocidas como Américo De Grazia, Pedro Guanipa, Rafael Ramírez, así como otros activistas como Víctor Jurado, Simón Vargas, Arelis Ojeda Escalante, Mayra Castro, Diana Berrío, Margarita Assenza y Gorka Carnevali.
Quedaron en casa por cárcel: Nabil Maalouf, Valentín Gutiérrez Pineda, David Barroso, junto a algunos de los ya mencionados.
El Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela advirtió que estas excarcelaciones no implican libertad plena y advirtió que personas como De Grazia y Assenza, con doble nacionalidad, enfrentan comparecencias judiciales y tienen prohibido salir del país.

Contexto y persistencia de la represión
Estas liberaciones se producen en el marco de una intensa represión poselectoral tras los comicios de julio de 2024, en los que se registraron al menos 28 muertos, 220 heridos y más de 2,000 detenidos, según cifras oficiales.
Organizaciones como el Committee for the Freedom of Political Prisoners apuntan a que los liberados sufren deterioro físico y psicológico, y estiman que aún permanecen alrededor de 1,000 presos por razones políticas.
Cabe recordar que el gobierno ya había excarcelado anteriormente a 48 presos políticos, entre ellos el exministro Rodrigo Cabezas y economistas del OVF, como parte de acuerdos bilaterales con EE.UU.—un proceso en el que se planea liberar hasta 80 personas.
La acción parece responder a la presión internacional y doméstica, así como a acuerdos previos con Washington y El Salvador.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y partidos opositores advierten que este tipo de medidas se han convertido en una especie de “puerta giratoria” donde liberaciones son seguidas de nuevos arrestos, manteniendo un clima de represión selectiva y permanente.














