El regulador de comunicaciones ruso, Roskomnadzor, anunció hoy que impuso restricciones parciales a las llamadas por voz y video en las aplicaciones de mensajería WhatsApp y Telegram.
Según Reuters, en Rusia las llamadas por voz se han vuelto casi inservibles: Telegram apenas funciona desde el 11 de agosto, y WhatsApp presenta cortes y ruidos metálicos.
Aunque la mensajería de texto sigue operando con normalidad, el Kremlin justifica estas medidas como parte de una estrategia más amplia de control del espacio digital bajo la idea de “soberanía digital”.
Estas acciones se dan en el marco de una ley recientemente firmada por Putin para desarrollar una app estatal llamada MAX, integrada con los servicios gubernamentales, destinada a reemplazar plataformas extranjeras.
Organizaciones de derechos digitales como Human Rights Watch alertan sobre el avance hacia un modelo de internet controlado, similar al “Gran Cortafuegos” chino.
Mientras tanto, algunos legisladores presionan para que WhatsApp prepare su salida del mercado ruso, considerando su presencia una amenaza a la seguridad naciona.


Contexto y repercusiones
| Tema | Detalles clave |
|---|---|
| Restricción actual | Solo afectó llamadas de voz/video; mensajería sigue activa. |
| Justificación oficial | Prevención de actividades criminales y subversivas. |
| Respuesta esperada | Restauración si cumplen con leyes rusas (datos y cooperación). |
| Siguiente paso estratégico | Impulsar el uso de MAX, app estatal con amplia capacidad de monitoreo. |
| Riesgo digital | Afectación a libertades en línea y fortalecimiento del control estatal. |
Este movimiento subraya cómo el Estado ruso intensifica su pulso por el control del ciberespacio: dejando atrás plataformas globales como WhatsApp y Telegram, y empujando hacia una arquitectura digital nacional y regulada.
La restricción de llamadas puede parecer técnica, pero es un paso significativo en un entorno cada vez más cerrado, donde cada clic y llamada está bajo vigilancia.











