En un acto que rompe con la tradición protocolaria, el presidente Donald Trump ordenó el traslado de los retratos oficiales de los expresidentes Barack Obama, George W. Bush y George H. W. Bush.
Trump ha ordenado mover los retratos de los expresidentes a una zona de la Casa Blanca menos visible y restringida al público.
Según fuentes de CNN y medios como People, Obama fue movido del icónico Gran Vestíbulo —espacio normalmente reservado para rendir homenaje a los líderes recientes— hacia la cima de la Gran Escalera, un área de acceso exclusivo para la familia presidencial y el personal autorizado.
Este cambio se produjo luego de que, en abril, Trump reemplazara el retrato oficial de Obama por una pintura suya en actitud de resistencia luego de un supuesto intento de asesinato en 2024.
El retrato de Obama se colocó inicialmente en la posición que ocupaba Bush, mientras que este fue desplazado a una escalera junto a la imagen de su padre, George H. W. Bush.

La respuesta pública y mediática ha sido crítica, calificándolo como una medida simbólica de «venganza decorativa,» lo que implica una intención deliberada de marginar visualmente a sus predecesores.
Además, estas modificaciones en la decoración se suman a una serie de reformas estéticas impulsadas por Trump, que incluyen la pavimentación del jardín de rosas al estilo Mar-a-Lago, la instalación de elementos dorados en el Salón Oval, y la anunciada construcción de un salón de baile de 90,000 pies cuadrados
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