Te vi a pesar de follajes y veredas ámbar.
Te vi hurgando arbustos y la oquedad en la luna.
Te vi cargando de rocío la tibia entrada.
Te vi a un paso de perder el claro del bosque
pero se abrió con el paso un nuevo claro
y entonces te volví a ver como otrora.
La máquina del tiempo entre esos luceros
con el símbolo que cursa y que ata papeles.
Luego fuimos uno junto a aquel claro
fuimos otro semillero y otros frutos
pulsos debajo del ombligo oblicuo
y la tibieza que tuesta cada sol.
Después la abnegación y la lujuria
la rebelión de corolas entre el pubis
el tren de la pasión hecha remolino
las voces que acantonan espacios.
La transustanciación con ese naranja
y el brote final de los conjuntos.
Ya el madero regresa a su costal.
El ínfero en su actuación final.
Brotamos y volvimos a vernos.
Entre el claro el páramo entre luces.
La sensación de reconquista
con la natural sexualidad de las cosas.
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