Y es que habría que preguntarse en dónde nuestras hijas o hijos están seguros.
Que fácil es expresar “hay que educar a nuestros hijos con valores” y confiar de que con esto estarán exentos de la violencia, de los secuestros, de la vulnerabilidad y de las monstruosidades existentes en la denominada “selva del asfalto y de las calles”.
Y es que habría que preguntarse en dónde nuestras hijas o hijos están seguros:
¿En la casa?, cuando a veces el propio enemigo se encuentra ahí, violentándolas, agrediéndolos, o están frente al acecho del internet en donde existen depredadores a la espera de captar víctimas…
¿En las calles?, cuando tan sólo alguna niña o jovencita va a la tienda, desaparece y a los siguientes días o semanas las encuentran muertas y con signos de violación sexual…
O bien, aquellos jóvenes que salen a un parque a jugar o a reunirse con amigos y desaparecen, donde sus padres pasan días, semanas o años buscándolos y nunca son encontrados…
Cómo cuidarlos de los acechadores y ladrones que están afuera de las escuelas para asaltarlos y quitarles sus pertenencias y su material de trabajo…
¿En la escuela?, cuando se dan casos donde hay compañeros que en sus mochilas llevan un arma o drogas… O bien, afuera de las instalaciones escolares donde se presentan balaceras y los estudiantes deben aprender a resguardarse para evitar las balas….
En donde en el propio salón de clases se enfrentan a golpes y demuestran odio contra su compañero y son grabados para subir la escena en redes sociales y hacer viral el momento de la agresión…
O son víctimas del acoso sexual por parte de docentes carentes de valores, respeto, ética y profesionalismo…
¿En el transporte público?, cuando cualquiera que aborda un microbús o camión para trasladarse a casa, a la escuela, al trabajo o a cualquier lugar, no sabes quién subirá en la próxima cuadra y sacará un arma para robar celulares, carteras, mochilas con computadoras de los estudiantes…
O si algún “depravado” toquetea a las mujeres durante el traslado porque la unidad del transporte va llena y es una oportunidad para estos enfermos para vulnerar a las féminas….
¿En tu propio vehículo?, cuando en un semáforo en rojo o bien cuando hay tráfico aparece un motociclista que amedrenta ya sea para robar el auto, para sustraer las pertenencias o para secuestrar…
¿En los bares o en una fiesta?, cuando a las jovencitas les echan drogas en sus bebidas para posteriormente violarlas y si les va bien, sean aventadas vivas en alguna calle o lote baldío….
O bien cuando hay quienes se sienten superiores y poderosos a los demás y envalentonados agreden a quienes ellos consideran vulnerables y los golpean hasta casi matarlos en plenos espacios públicos….
El tema y la solución sí que es complicada. Hay quienes consideran que la sobreprotección es mala para con nuestros hijos o hijas, pero en nuestro México lamentablemente es preferible salvaguardarlos…
Datos complementarios de la UNICEF:
Las adolescentes de 12 a 17 años representan el 80% de las desapariciones de personas menores de 18 años en México. En 2020, fueron víctimas de feminicidio 112 niñas y adolescentes (de 0 a 17 años), esto representó el 11.5% del total de feminicidios en el país, con un incremento de casi 18% respecto a 2019. Además, 4 de cada 10 adolescentes ha experimentado algún tipo de violencia sexual.
¿Nos preocupamos?
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