Un grupo de empresarios decidió crear un jardín y un huerto de árboles frutales en el Centro Histórico de Puebla y, al mismo tiempo, impulsa la economía circular a partir del rescate de “La Colecturía”, un inmueble histórico religioso en donde se guardaba el diezmo que entregaban los fieles en la época del Virreinato al obispado.
Blas Cernicchiaro Maimone, creador del proyecto, comentó que dentro de las instalaciones ubicadas en la Calle 3 Sur 1108, ya se puede disfrutar de una comida, una cena o tomar un café en medio de un ambiente de tranquilidad, armonía y contacto con la naturaleza.
La comenzó hace nueve años y tras más de sacar 210 camiones de escombro, se pudo rescatar un espacio ubicado a unas calles del zócalo de la ciudad de Puebla para disfrute de los habitantes del estado, visitantes y turistas.
la Colecturía se usó como un lugar de almacenamiento de granos por parte del obispado en tiempos de la Colonia y hasta parte del siglo XIX; sin embargo, a partir de las Reyes de Reforma que impulsó el presidente Benito Juárez, la propiedad se volvió privada.
Durante la primera mitad del siglo XX, parte de las arcadas de las trojes del inmueble fueron destruidas; y a principios del presente milenio, un grupo de empresarios tuvo la idea de rescatar el espacio.
“Funcionaba como un Sistema de Administración Tributaria (SAT), como un captador de impuestos y como un regulador de precios de trigo y maíz para cuidar a que los señores feudales no elevaran demasiado el precio y eso afectada la economía de la gente. Entonces, pues, es un proyecto diferente, complicado, no solo es un restaurante, es un espacio de áreas culturales, hay un aula taller para dar cursos. Tenemos un huerto de árboles frutales”, apuntó Cernicchiaro Maimone.
Explicó que “la Colecturía” es un Centro de Interacción de Saberes en donde se promueve la cultura de inclusión y de respeto y equilibrio con la naturaleza, por ello, se decidió crear un jardín y un huerto con árboles frutales.
El proyecto cuenta con una cocina que impulsa el principio Slow Food que se basa en que la comida se prepare que alimentos producidos lo más cercano al lugar en donde se consumen.
“En la Colecturía estamos trabajando para convertirnos en un comedor kilómetro cero, es decir, que todos los insumos que adquirimos son producidos en un radio no mayor a 100 kilómetros, de forma sostenible y libres de transgénicos, ofreciendo a nuestros comensales productos locales y de temporada, para así fomentar una economía circular y un equilibrio en la naturaleza”, finalizó.









