Lentamente y apenas perceptible
un viento alelado bañó ese rostro
y en el obtuso pestañeo me perdí
cuando ya estaba en el pensamiento
cronometré el lívido tiempo
y con su avanzar por eternidades
ya éramos trenzado giro de arena
como forma de huella imprevista
los espacios maceraban distancia
y sin tropiezos se unían filamentos
las piezas artísticas como de artesano
volcándose sobre el inacabado deseo
mientras recordábamos risas
con el vislumbre de penas y llantos
en el despertar girábamos
envueltos en bruñido instantáneo
fue cuando la voz pronunció tu nombre
y fueron principio y fin inconsciente resurgir
entre sucesiones de generación
tejiendo del cielo su devoción.
Todavía hay ese inmaculado tacto
que aviene con abrazo y seductor deseo
en tanto un murmullo de sol acaricia
disponiéndonos con cruz y brillo ser
un ánimo por forjarme de nuevo
y dejar a ese soplo inaugural girar al mar
que desde dentro ametralla óbices
para renacer fuera desde ti sentenciador
ánimo por forjarme que al reinventarlo todo
a partir del cieno que penetra materia y espíritu
inunda tu respirar que eleva esa esencia
al sagrado vórtice que enseña el vivir.
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com

















