Febrero es el mes del amor y la amistad.
Normalmente recurrimos a nuestra pareja y nos refugiamos en un restaurante o taquería para recibir un regalito y después perdernos en algún lugar oscuro para demostrarnos nuestro amor.
Pero hay quienes también la pasamos mal y este día recordamos a quienes de alguna manera fueron el amor de nuestra vida y hoy ya no están porque han muerto.
Vivo un duelo amoroso.
No dejo de pensar en un amor que tuve y hace unos años murió.
Se llamaba Márgaro y murió en febrero del 2021, durante la pandemia.
Lo había ido a despedir al aeropuerto de CDMX, viajaba a Monterrey para visitar a unos familiares.
La pandemia ya no le permitió regresar a Puebla.
Enfermó dos veces.
Hace un par de días pase por su casa, fue muy duro.
Me dio un dolor en el pecho que se tradujo en lágrimas.
Pensé que ya no lloraría más, que en su momento ya había llorado lo suficiente, pensé que había cerrado el ciclo del duelo y que había sanado. Error, eso de que el tiempo lo cura todo, es mentira.
La ausencia de Márgaro está más presente. Lo pienso, lo siento y lo lloro.
Recuerdo cuando salíamos al cine y después a cenar. Los taquitos al pastor eran nuestros favoritos.
Recuerdo que me enseñó a bailar salsa y tango.
Recuerdo los karaokes.
Recuerdo que un día me mandaron un mensaje de WhatsApp para avisarme que había muerto, que su cuerpo no pudo más y había perdido la batalla contra el COVID.
La Chica Única
@lachicaunica_









