Adaptarse a un mundo en constante cambio y como enfrentarlo con éxito es el tema que hoy deseo tratar. Seguramente no es una tarea fácil porque a los seres humanos nos gusta la estabilidad y en ocasiones nuestro estado de confort representa un ancla. Pero en el ámbito de las empresas u organizaciones en las que constantemente se están realizando cambios: es importante y hasta indispensable tener la capacidad para adaptarse y la inteligencia emocional para no sufrir más de lo necesario.
Este tema de la adaptación al cambio puede considerarse trillado, pero me parece que está más vigente que nunca, porque actualmente vivimos situaciones que alteran nuestra forma de vida personal y profesional. Considero que resistirse a las variaciones en nuestro entorno es una pésima actitud ya que sólo se prolonga el malestar y los sinsabores.
Hace más de dos décadas descubrí esta lectura en un curso de programación neurolingüística y me pareció muy interesante; algunos comentarios que he escuchado en torno a este libro, que se considera de superación personal, son que está enfocado a lavarles el cerebro a las personas que han trabajado en una empresa en el mismo lugar o prepararlas para cambiar de trabajo o despedirlas, pero como a mí me gusta ver el lado positivo de las cosas, la historia escrita por Spencer Jhonson: ¿Quién se llevó mi queso? me hizo reflexionar primero en que no me deben dar miedo los cambios en mi vida, sobre todo en el tema laboral, porque uno expande sus conocimientos.
Otra lección en esta historia es que se debe detectar rápidamente -como les sucedió a los ratoncitos protagonistas fisgón y escurridizo – donde hay queso nuevo y fresco, para adaptarnos rápidamente y no frustrarnos. No perder el tiempo en lamentarnos, cuando sabemos perfectamente que el cambio nos puede llevar a algo mejor.
Contrariamente a los ratoncitos, Jo y Hem quienes eran humanos, no pusieron atención a los cambios que se estaban dando en el laberinto y no se percataron que estaba disminuyendo el queso que todos los días les proveía e incluso Hem se aferraba a encontrar queso donde ya no había, lo que conlleva a pensar en esta primera frase: cuanto más importante sea el queso para ti, más deseas aferrarte a él.
Jo le hizo ver que estaban haciendo las mismas cosas una y otra vez, por eso nada mejoraba, le sugirió que se movieran porque si no cambiaban se podían extinguir, pero la respuesta de su compañero Hem fue que mejor esperaran a que les devolvieran el queso, porque tal vez si se iban no encontrarían nada.
Al darse cuenta de la actitud de su compañero, Jo escribió la siguiente pregunta: ¿qué harías si no tuvieras miedo? Rápidamente tomó la decisión de moverse, poco a poco iba encontrando pedazos de queso fresco y adaptándose a su nueva vida, hasta que vio a los ratoncitos y se dio cuenta de que hacía algún tiempo ellos ya estaban disfrutando de su nueva vida.
Así como en el caso de nuestros protagonistas, cada uno puede tomar su propia decisión: dejarnos paralizar por el miedo a lo desconocido o simplemente tener la iniciativa y comenzar a movernos para encontrar mejores oportunidades. Es lógico que nuestro contexto es diferente para cada persona, pero si perseveramos y nos apegamos a un objetivo, ir paso a paso para lograr nuestros objetivos.
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