martes, febrero 3, 2026
11.1 C
Puebla
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

OTROS ARTÍCULOS

De sismos y cosas ‘piores’

Esto es una peli de terror, tembló otra vez: el mismo día de diferentes años, no hay profecía que lo haya adelantado.

Ni Nostradamus, ni Rasputín, ni Malaquías, ni los Mayas, ni Baba Vanga y mucho menos Monhi Vidente: tres sismos super mega intensos (1985-2017 y 2022)

Yo estaba metidísima en los funerales de la Reina Isabel, cuando de pronto sonó la alerta sísmica; deben seguir con el simulacro -pensé-, pero me equivoqué, la lampara se empezó a mover, mi perrito comenzó a ladrar y mis patitas comenzaron a temblar.

Tragué saliva y empecé a repetir en voz baja: Chica única, tranquila; Chica única, tranquila; Chica única, tranquila…

Revisé las redes y en efecto, un sismo de 7.2 acababa de suceder.

Seguí revisando y las autoridades inmediatamente reportaban saldo blanco.

Casi no voy a misa ni creo en santos, pero en ese momento dije “Bendito Dios”.

Según los estudiosos del tema, el mayor sismo registrado en México ocurrió el 28 de marzo de 1787, dicen que fue de 8.6 y fue tan terrible que desató un tsunami en las costas de Guerrero.

El mar se volvió loco dicen los cronistas de la época, dejando a la vista peces y conchas, nunca vistas, pero también dejo varias personas muertas que murieron tras ser azotadas por las aguas. El sismo de 1985 y el del 2017, no sólo abrieron un horizonte luctuoso ante las desapariciones y muertes, sino también mostró que somos un país solidario y lleno de héroes sin capa.

No fueron pocos los mexicanos que se sobrepusieron al horror para levantar piedras y escombros con la decisión de rescatar cuerpos y salvar vidas.

Pero parece que de pronto se nos olvidan las cosas importantes, el día de ayer hubo lugares (que no voy a decir, porque mi editora en jefa, me llamó, a la prudencia) en donde los planes en caso de sismos no funcionaron.

No sonó la alarma: simplemente por qué no hay. No se colocaron los chalecos: simplemente, tampoco hay. No sonaron los silbatos: tampoco hay.

Y los que debieron llamar a la calma: sufrieron una crisis nerviosa peor que la de un político cuando le hacen auditoría.

Lo que si funcionó a la perfección fue el Twitter, el IG, el FB y el tik tok.

No comprendo cómo puede haber personas que en una situación de nervios tienen tiempo de grabar cómo se mueven las lámparas, las albercas y hasta a las mamás llamando a sus hijos a la calma, muy a la mexicana.

Sus trabajos son valiosos y es que sin ellos no habría testimonios. ¡Admiro su sangre fría o la manera en que logran dejar atrás el miedo!

Los memes se dejaron venir en cascada. Ese de comerse el bolillo duro, quesque pal ´susto, es una maravilla.

No sé si funcioné, pero por si las dudas yo me comí dos de un jalón y en la noche una conchita con nata.

En fin, aun recuerdo cuando al inicio del mes patrio, una morra posteó: septiembre ‘Sorpréndeme’
¡Ya no por Dios!


@lachicaunica_

ÚLTIMOS ARTÍCULOS