La reciente ganadora del máximo galardón del ballet a nivel internacional, el Benois de la Danza, Elisa Carrillo (Texcoco, 1981), regresa a Puebla por tercera ocasión para presentar la gala Elisa y sus amigos el próximo 4 de julio a las 20:30 horas en el Auditorio Metropolitano.
Durante una videoconferencia, en la que agradeció “el apoyo de autoridades estatales y municipales”, lo mismo que a sus patrocinadores y la gestoría La Escuadra de Anel Nochebuena, dijo que este será un espectáculo con estrellas del ballet Bolshoi, del teatro Mariinski, del ballet de Noruega y el estatal de Berlín, incluso con algunos bailarines que nunca han estado en México, como el caso de una primera bailarina del Miami City Ballet.
Dijo que a Puebla traerá repertorio clásico y contemporáneo, este último característico de los montajes que reúne a talentos internacionales. “Será un programa interesante con cosas que no se han visto en Puebla, como el último dúo del ballet Onegin, con John Cranko, en el que yo hago el papel de Tatiana, algo que me alegra mucho”.
Cuestionada sobre lo que significó en su carrera el haber sido merecedora del premio Benois, Carrillo señaló que ni su vida ni su rutina han cambiado, pero que sabe que “ha sido una gran bendición” recibir el galardón. “Es un reconocimiento, un gran premio y un honor saber que esto representa llevar a mi país a los grandes escenarios, es decir al mundo de la danza que México está presente”, dijo entusiasmada.
Agregó que tras el premio a Mejor bailarina por su papel de Julieta en la obra Romeo y Julieta, una coreografía de Nacho Duato estrenada en mayo de 2018 por el Ballet Estatal de Berlín donde la mexicana es primera bailarina desde 2011, sigue con las mismas ganas de trabajar. “Si bien el premio significó saber que todo el esfuerzo ha valido la pena, que todos los años de trabajo han tenido un significado, sigue habiendo amor y pasión y eso no cambia, pues soy dedicada y el premio me da más responsabilidad”, confió.
También cuestionada sobre el estado de la cultura en el país y los cambios que esta ha vivido a partir de los cambios políticos recientes, Elisa Carrillo prefirió no opinar, pues dijo que en política no se mete pues no es su mundo. No obstante, mencionó que le daba “tristeza saber que la cultura es la que sufre por el recorte que se está dando”.
Sobre los retos que vienen como intérprete de la danza, dijo que estos siempre existen y que el premio Benois le dio más responsabilidades. “Cada presentación es un reto, cada función, cada programa y gala que pienso que hacer. Es un reto llevar nuevas coreografías, lograr que llegue el público a la función, que se hagan públicos”.
Lo que sigue, indicó, es trabajar de manera fuerte y apoyar a la Compañía Nacional de Danza, continuar con su fundación y apoyar a niños. “Hay muchas metas: en lo personal siempre audicioné, demuestré que soy capaz de hacer las cosas, porque la danza es un trabajo de mucha dedicación. En la danza te mantienes día a día con tu rutina para seguir siendo quien eres”.
Con el Benois de la Danza, Carrillo –quien se presentará 2 de julio en el Auditorio Nacional-, se convirtió en la primera bailarina de nacionalidad mexicana y única latinoamericana en obtener los tres premios más importantes de la danza clásica: el del Festival Internacional Dance Open de San Petersburgo (2013), El Alma de la Danza (2019), y ahora el Benois de la Danza (2019). Dicho galardón ha distinguido a primeras figuras en la danza como Alicia Alonso, Mikhail Baryshnikov, Boris Eifman, Natalia Osipova, Julio Bocca y, en 2018 a otro mexicano: Isaac Hernández.
Fuente: La Jornada de Oriente.









