Los exámenes de laboratorio clínico representan una gran fuente de información para los médicos y ayudan a brindar un diagnóstico, controlar padecimientos, detectar complicaciones de los pacientes y en general, establecer el estado de salud o enfermedad de los pacientes.

Así lo explicó la especialista, Jovanna Borace, quien detalló que entre el paquete de pruebas de laboratorio, el examen de orina o urianálisis es de gran utilidad diagnóstica, pues se utiliza para detectar y evaluar una amplia gama de trastornos como infección del tracto urinario, enfermedad renal y diabetes.

“También se emplea en la detección o control de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, ya que se evidencia la presencia de glóbulos rojos, glóbulos blancos y cilindros que indican el daño renal asociado a diversas enfermedades reumáticas. Lastimosamente muchas veces tanto los pacientes como los profesionales del laboratorio clínico o bioanalistas consideran que esta prueba es muy básica y por consiguiente no le dan la importancia ni el cuidado como a una muestra de sangre”.

En los laboratorios clínicos, existe evidencia de que el 61,9% de los errores humanos corresponden a la fase pre-analítica1, esto es, desde la toma de la muestra y la asepsia adecuada, pasando por el etiquetado, el manejo y traslado, hasta la manipulación de los equipos e instrumentos de recolección. Además de interferir en resultados incorrectos, los errores en la fase pre-analítica de un laboratorio impactan directamente en la atención integral de los pacientes. Por esto, es muy importante fomentar una conciencia tanto en el paciente, como el laboratorista, para optimizar tiempos y recursos que faciliten la entrega oportuna de los resultados.