Fue martirizado por negarse a aceptar el divorcio de Enrique VIII de Catalina de Aragón.

Hoy recordamos a Santo Tomás Moro o More, quien es patrono de los gobernantes y de los políticos; además fue mártir, canciller del rey inglés Enrique VIII. Es venerado por la Iglesia Católica su fiesta el 22 de junio y por la Comunidad Anglicana se le celebra el 6 de junio. Entre sus frases más conocidas se encuentran: “El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral” y “El Buen servidor del rey, pero primero Dios”.

Thomas More, conocido por la castellanización de su nombre como Tomás Moro y en la latín Thomas Morus, nació en Londres el 7 de febrero de 1478 y falleció el 6 de julio de 1535, fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés, que fue además poeta, traductor, Lord Canciller de Enrique VIII, profesor de leyes, juez de negociaciones civiles y abogado su obra más famosa es Utopía donde busca relatar la organización de una sociedad ideal, asentada en una nación en forma de isla del mismo nombre. Además, Moro fue un importante detractor de la Reforma Protestante y en especial, de Martín Lutero y de William Tyndale.

En 1535 fue enjuiciado por orden del rey Enrique VIII, acusado de alta tradición por no prestar el juramento antipapista frente al surgimiento de la Iglesia Anglicana, oponerse al divorcio con la reina Catalina de Aragón y no aceptar el Acta de Supremacía, que declaraba al rey como cabeza de esta nueva iglesia. Fue declarado culpable y recibió condena de muerte. Permaneció en prisión en la Torre de Londres hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año. Moro fue beatificado en 1886 y canonizado en 1935, junto con John Fisher, por la Iglesia Católica, quien lo considera un santo y mártir. Por se parte, la Iglesia Anglicana lo considera un mártir de la Reforma Protestante, incluyéndolo, en 1980, en su lista de santos y héroes cristianos.

Fue el hijo mayor de sir John More, mayordomo del Lincoln’s Inn uno de los cuatro colegios de abogados de la ciudad de Londres, jurista y posteriormente nombrado caballero y juez de la curia real y de su mujer Agnes More de soltera Graunger. En 1486 tras cinco años de enseñanza primaria en el Saint Anthony School, considerada la mejor escuela de gramática de Londres, además de la única gratuita, Tomás fue conducido según la costumbre entre las buenas familias al Palacio de Lamberh donde sirvió como paje del cardenal John Morton, arzobispo de Canterbury y Lord Canciller de Inglaterra.

El cardenal era un ferviente defensor del nuevo humanismo renacentista y tuvo en mucha estima al joven Moro. Confiando en desarrollar su potencial intelectual, Morton decidió en 1492, sugerir el ingreso de Tomás Moro, que por entonces contaba con 14 años, en el Canterbury College de la Universidad de Oxford, donde pasará dos años estudiando la doctrina escolástica que allí se impartía y perfeccionando su retórica, siendo alumno de los humanistas ingleses Thomas Linacre y William Grocyn, sin embargo, Moro se marcharía a Oxford 2 años después sin graduarse y por insistencia de su padre, en 1494 se dedicó a estudiar leyes en el New Inn de Londres y posteriormente en el Lincoln’s Inn, institución en la que había trabajado su padre. En 1496 comenzó a ejercer la abogacía ante los tribunales.

Posiblemente durante esta época aprendió el francés, necesario tanto para las cortes de justicia ingresas como para el trabajo diplomático, uniéndose este idioma al inglés y latín ya aprendidos durante sus estudios primarios. En 1497 comienza a escribir poesías, con una ironía que le valió cierta fama y reconocimiento. En esta época tiene sus primeros encuentros con los precursores del renacimiento, conociendo a Erasmo de Rotterdam, con quien entablaría una amistad y a John Skelton. Hacia 1501 en la Tercera orden de San Francisco, viviendo como laico en un convento cartujo hasta 1504; allí se dedicaría al estudio religioso y alrededor de 1501 traduciría epigramas griegos al latín y comentaría De civitate Dei, de San Agustín. A través de los humanistas ingleses tiene contacto con Italia, tras realizar una traducción publicada en 1510 de una biografía de Giovanni Pico della Mirandola escrita por su sobrino Gianfrascesco, quedó prendado del sentimiento de la obra que adoptó para sí, y que marcaría definitivamente el curso de su vida.

Aunque abandonase su vida ascética y volviese a su anterior profesión jurídica y fuese nombrado miembro del Parlamento en 1504, Moro nunca olvidó ciertos actos de penitencia, llevando durante toda su vida un cilicio en la pierna y practicando ocasionalmente la flagelación. Al abandonar el convento de los cartujos, en 1505, contrae matrimonio con Jane Colt y ese mismo año nace su hija Margaret, quien sería su discípula, habiendo abandonado la Orden de los Cartujos, recibido en leyes, ejerce como abogado con éxito, en parte gracias a su preocupación por la justicia y la equidad; más tarde sería juez de pleitos civiles y profesor de Derecho.

En 1506 nace su segunda hija Elizabeth, ese mismo año traduce al latín Luciano en compañía de Erasmo, un año más tarde nace Cecily, su tercera hija; Tomás Moro es pensionado y mayordomo en el Lincoln’s Inn, donde realiza conferencias entre 1511 y 1516. En 1509 nace su hijo John. Moro participa en gestiones entre grandes compañías de Londres y Amberes. Ese mismo año escribe poemas para la coronación de Enrique VIII. En 1510 es nombrado miembro del Parlamento y vicesheriff de Londres. Un año más tarde muere su esposa Jane y se casa con Alice Middlenton, viuda 7 años mayor que Moro y con una hija Alice.

Tomás Moro en 1513 escribe History of King Richard III, libro que inspirará el personaje de William Shakespeare. En 1515 es enviado a una embajada comercial en Flandes. Ese año escribe el libro segundo de Utopía, un año más tarde escribe el libro primero de Utopía y la obra completa es publicada en Lovaina. En 1517 es enviado a Calais para resolver problemas mercantiles. Es nombrado Master of requests y miembro del Consejo Real. En 1520 ayuda a Enrique VIII a escribir Asertio septem sacramentorum. Moro es hecho caballero y vicetesorero. Ese mismo año su hija Margaret se casa con William Roper, quien sería el primer biógrafo de Tomás Moro.

En 1524 es nombrado Administrador de la Universidad de Oxford, en 1525, Administrador de la Universidad de Cambridge y Canciller de Lancaster. Traslada su residencia a Chelsea y escribe una carta a Iohannis Bugenhagen defendiendo la supremacía papal. En 1528 el obispo de Londres le permite leer libros herpéticos para refutarlos. En 1530 no firma la carta de nobles y prelados que solicita del Papa la anulación del matrimonio real. En 1532 renuncia a su cargo de canciller. En 1534 se niega a firmar el Acta de Supremacía que representa repudio a la supremacía papal. El Acta establece condena a quienes no la acepten y el 17 de abril de ese año es encarcelado. Un año más tarde es decapitado, el 6 de julio de 1535.

El rey Enrique VIII se enemistó con Tomás Moro debido a las desavenencias surgidas en torno a la validez de su matrimonio con su esposa Catalina de Aragón que Tomás, como Canciller, apoyaba. Enrique VIII había pedido al Papa la concesión de la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón y la negativa de éste supuso la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica de Roma y el nombramiento del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra. El rey insistió en obtener la nulidad de su matrimonio a fin de poder casarse nuevamente para conseguir su deseo de tener un hijo varón, que Catalina de Aragón no podía ya darle. La nulidad hubiese borrado la infidelidad y le hubiera permitido un matrimonio valido, legitimando los hijos que pudiera tener con Ana Bolena.

Las sucesivas negativas de Tomás Moro a aceptar algunos de los deseos del rey acabaron por provocar el rencor de Enrique VIII, que acabó encarcelando a Tomás Moro en la Torre de Londres, tras la negativa de éste a pronunciar el juramento que reconocía a Enrique VIII como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra, tras la ruptura con Roma. Finalmente el rey, enojado, mandó juzgar a Moro, quien en un juicio sumario fue acusado de alta traición y condenado a muerte (ya había sido condenado a cadena perpetua anteriormente). Otros dirigentes europeos como el Papa o el emperador Carlos V, quien veía en él al mejor pensador del momento, presionaron para que se le perdonara la vida y se la conmutara por cadena perpetua o destierro, pero no sirvió de nada y fue decapitado una semana después, el 6 de julio de 1535. Está enterrado en una bóveda subterránea anexa a la Capilla Católica de San Pedro ad Vincula, que se encuentra en la Torre de Londres.

Mantuvo hasta el final su sentido del humor, confiando plenamente en el Dios misericordioso que le recibiría al cruzar el umbral de la muerte. Mientras subía al cadalso se dirigió al verdugo en estos términos: «¿Puede ayudarme a subir?, porque para bajar, ya sabré valérmelas por mí mismo». Luego, al arrodillarse dijo: «Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte». Finalmente, ya apartando su ironía, se dirigió a los presentes: «I die being the King’s good servant—but God’s first» o «Muero siendo el buen siervo del Rey, pero primero de Dios».

Moro no fue el único que estuvo en la encrucijada de si debía seguir al Rey Enrique VIII o a la Iglesia Romana. El por entonces recién nombrado cardenal Juan Fisher también pasó por el mismo trance; Enrique VIII le mandó el capelo cardenalicio cuando Fisher estaba en prisión, y fue también ejecutado. Tomás Moro fue beatificado junto a otros 53 mártires entre ellos John Fisher por el Papa León XIII en 1886, y finalmente proclamado santo por la Iglesia Católica el 19 de mayo de 1935 junto a John Fisher, por el Papa Pío XI. Juan Pablo II, el 31 de octubre del año 2000, lo proclamó patrón de los políticos y los gobernantes,  respondiendo así a la demanda que, en 1985, le presentó el Presidente de la República Italiana, Francesco Cossiga, y que recogió centenares de firmas de jefes de Gobierno y de Estado, parlamentarios y políticos.