Tarde o temprano llega el punto en la vida de toda pareja en la que los conflictos llegan, tan sencillos algunos como el simple hecho de qué canal de televisión mirar, quién saca al perro, cuál de los dos va por los niños, quién lava los platos. Hay temas de pelea tontos y comunes que pareciera absurdo entrar en conflicto, pero la realidad nos dice que si es posible iniciar pelas por temas tan sencillos.

Cuando uno se enamora y recién conoce a una persona, la faceta de descubrir sus defectos y virtudes es algo nuevo, en ese tiempo todo parece color de rosa, es más, justo cuando va a surgir una pelea en esta fase del amor o la relación, las personas declinan esas discusiones, porque el sentimiento que sienten simplemente impide que cualquier cosa afecte el amoroso panorama.

Pero entre más crece la relación de pareja como que desaparece ese efímero efecto de amor infinito, las peleas y diferencias se hacen presentes, y se preguntan, ¿Qué está pasando? ¿Por qué nos estamos peleando?, pero lo más importante no es la causa de la pelea, sino qué se puede hacer para detener estos conflictos que los está afectando.

Hay que entender que las discusiones, los conflictos y las diferencias son parte de la convivencia diaria, pero hay que diferenciar los conflictos así como su magnitud. También hay que estar conscientes de que a veces muchas peleas por cualquier cosa, son síntomas de algo más, de una enfermedad que viene gestándose de hace mucho tiempo, conflictos o diferencias que terminan por separar a dos personas que se querían mucho. Y todo eso radica en como enfrentaron esas diferencias, si simplemente te enojas, te enfadas y cedes porque no quieres discutir; es muy probable que eso sea el comienzo del fin.

En realidad no se trata de buscar un remedio mágico que frene las peleas, sino de entender legítimamente el punto de la otra persona, comprenderlo, razonarlo y llegar a un punto medio, a una resolución aceptable de un conflicto, una que haga feliz a ambos.

Analiza cosas como estas:

¿La causa de esta pelea es frecuente? ¿te prometió cambiar, mejorar en ese aspecto y nada?
¿Discuten a cada momento y por todo?
¿Es verdaderamente toda su culpa, o tú también eres culpable?
¿Verdaderamente se puede solucionar este / estos conflictos?
¿Sientes que, en verdad, ustedes dos son incompatibles?

De acuerdo a los resultados que vayas obteniendo, te darás cuenta si se trata tan solo de una crisis de pareja, la cual puede solucionarse tal vez haciéndose un paréntesis para meditar, o tal vez buscando ayuda de un orientador de parejas.

Consejos para evitar peleas sin sentido

Si sientes que estás discutiendo demasiado con tu pareja y al final “no terminan bien” y quedan sentimientos desagradables, hay que poner en práctica los siguientes consejos.

Escucha
Permite que tu pareja hable todo lo que sea necesario y cada tanto dile: “lo que tú quieres decir es esto” y verifiquen que el mensaje que se quiere compartir está llegando con claridad.

Respira y habla con calma
Mientras tu pareja se expresa respira profundo, no la interrumpas, tranquilízate y pide tu turno para hablar y ser escuchado. Cuando te toque intervenir, habla con calma y baja un poquito el tono de tu voz, tu tranquilidad se comenzará a compartir. Si gritas y te alteras, el otro también se alterará, ya que todos los seres humanos tendemos a imitar el sentimiento de nuestro interlocutor: si bosteza, bostezo; si llora, me conmoverá; si grita, me altero.

Reflexiona tus ideas antes de compartirlas
No abras la boca de manera intempestiva, piénsalo un poquito y respóndete: ¿lo que voy a decir va a lastimar a mi pareja? ¿Es necesario que lo diga? ¿Voy a afectar a alguien más con lo que diga?

No subas el volumen de tu voz
Quien grita es el que carece de argumentos. Gritar es buscar imponernos, pretender aplastar o intimidar al otro. Concéntrate en escuchar a la otra parte e inclusive ponerte en su lugar para comprender su punto de vista y llegar a acuerdos que beneficien a todos.

Ofrece disculpas
Las palabras amables, la sencillez de corazón y la humildad sincera, derriban al mejor combatiente. Ofrecer una disculpa o aceptar nuestro error permite que la otra parte se relaje y se ponga en disposición de hablar y llegar a acuerdos.

No adelantes conjeturas
A veces peleamos porque pensamos que la otra persona tiene segundas o terceras intenciones y ¿sabes? eso por lo regular no es cierto, pero nuestra mente crea problemas donde no los hay y forma tormentas tan dramáticas que a la menor provocación reaccionamos de manera catastrófica. No supongas ni des por hecho cosas que no son.

Algo curioso es que los hombres son más sencillos y menos rencorosos que las mujeres, olvidan más rápido y no se hacen grandes dramas en la mente. Terminan con algo, se van a hacer otra cosa y se olvidan del hecho. En cambio las mujeres tardan más en procesar las faltas, le dan vueltas al asunto mínimo cincuenta veces y revisan las cosas desde veinticinco puntos de vista diferentes.