En la vorágine de esa violencia palpable que hoy resurge en los peores momentos de una pandemia sanitaria, se hace necesario y urgente poner atención para evitar repetir los patrones de oportunismo que se dan bajo la excusa de disfraces del “feminismo a modo” para liderar ambiciones o preparar reflectores para futuras candidaturas.

Estamos en un momento crucial para México como país, donde es importante derribar los antagónicos prototipos del: “Mujeres juntas, ni difuntas”.

Sin embargo, es un buen momento para evitar que el oportunismo se infiltre en expresiones de protesta, inconformidad y denuncia, sobre todo porque estamos en un esfuerzo colectivo para visibilizar y actuar contra la violencia de género.

Veo mucha inquietud disfrazada de reflectores oportunos donde se pretende un montaje sobre activismos desgastados y carentes de la seriedad que en estos momentos exigen una propuesta libre de intereses particulares.

Celebro la irrupción de colectivos congruentes como Artemisaas, Brujas del Mar, Mujeres de la Sal, FEMXFEM y movimientos como Mujeres en Plural que desde sus respectivos espacios están haciendo lo propio con mucha cautela para evitar esos dobles discursos donde se ponga en riesgo el verdadero objetivo de un movimiento nacional.

También están las mujeres que desde la política están dando batalla y voz desde el Congreso de la Unión, los Congresos Locales y los Gobiernos de los Estados y los Municipios.

Las cifras son contundentes y ya no se pueden disimular, ignorar o minimizar.
Son momentos donde se hace imprescindible la pluralidad, inclusión pero sobre todo respeto al objetivo central de estas muestras colectivas de protesta donde lo que se busca es lograr cambios y acciones muy específicas.

Las mujeres en México estamos para empujar, trabajar y difundir las voces de muchas otras, siempre que éstas no nos utilicen como carne de cañón para negociar candidaturas o cargos gubernamentales. Es decir, evitemos ser trampolines del oportunismo que empieza a pensar en las mujeres como capital político y no como un tema prioritario que debe ser considerado como emergencia nacional.

Es lamentable seguir escuchando con el doble discurso del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien muy a la fuerza hoy reconoció que “los feminicidios tienen que disminuir”.

Esperemos que el mandatario reconozca el propio planteamiento de Conavim para trabajar de manera real y no sólo en discurso o en comunicados, la erradicación de la violencia contra las mujeres en México en cualquiera de sus expresiones.

Seamos vigilantes mutuas para saber identificar “los movimientos” disfrazados de reflectores oportunistas. Evitemos la contaminación de pronunciamientos con posturas personales y llenas de protagonismos que en esta lucha por visibilizar la violencia de género en México, no nos sirven de nada.

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